Hace unos días se confirmaba la noticia de que los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 se quedaban definitivamente sin la participación de los atletas rusos. El TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo) ratificaba la sanción ejemplar impuesta a la Federación rusa de #Atletismo por el escándalo del dopaje, poniendo además sobre la mesa la posibilidad de expulsar a #Rusia de los Juegos.

El demoledor informe McLaren, encargado por la Agencia Mundial Antidopaje, desvelaba en sus conclusiones una trama de "dopaje de Estado" que ponía en el punto de mira a la federación de atletismo de este país, involucrando además las autoridades deportivas rusas en el escándalo. Siempre según dicho informe, habrían sido los propios agentes del servicio secreto ruso los encargados de hacer desaparecer las muestras de orina de los atletas en las que habría evidencia de consumo de sustancias prohibidas.

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El escándalo superaba los límites de lo deportivo.

Estos días muchas voces han pedido la exclusión de todos los deportistas rusos de los JJ.OO., no sólo los atletas. El Comité Olímpico Internacional no ha querido llegar tan lejos y de momento deja la decisión en manos de las distintas federaciones internacionales, evitando así la expulsión de un país entero por primera vez en la historia de los Juegos. Un país que, en este caso, es además una potencia deportiva mundial.

Para los atletas rusos señalados la decisión es todavía apelable, aunque no hay visos de que pudiera haber una marcha atrás. Habría tan sólo una excepción: se deja una puerta abierta a los atletas rusos que puedan acreditar estar "limpios", esto es, que hayan vivido y entrenado en el extranjero y hayan superando los controles de las respectivas agencias antidopaje de cada país.

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 Estos atletas sí podrían participar en la cita olímpica, aunque está por ver si podrían hacerlo en representación de su país o bajo otra bandera. 

El regreso a los tiempos de los boicots olímpicos

La Federación de Atletismo de Rusia ha clamado estos días contra una decisión que califica de "política". Yelena Isinbayeva, actual campeona olímpica de salto con pértiga, en declaraciones la agencia Tass, llegó a acusar a las autoridades deportivas internacionales de haber "enterrado al atletismo".

Pero eso no es todo: Vladimir Putin señala directamente a Estados Unidos como artífice de lo que él llama "persecución" al deporte de su país. El máximo dirigente ruso niega que se haya amparado el dopaje desde el Estado y alerta sobre el peligro de "regresar a los tiempos de los boicots olímpicos", en referencia a los boicots de Juegos de Moscú 1980 y Los Ángeles 1984. Cabe recordar que en 1980 la delegación estadounidense no acudió a la cita olímpica de Moscú como protesta por la invasión soviética de Afganistán; cuatro años después, los soviéticos devolvieron el golpe y no acudieron a Los Ángeles argumentando que no estaba garantizada la seguridad de sus atletas. 

Obviamente no tiene sentido relacionar aquellos boicots con la actual sanción, por muy discutible que ésta sea.

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A pesar de todo las reacciones continúan, la última ha sido la de la Duma, el parlamento ruso, que se ha sumado a la ola de indignación aprobando una resolución en la que acusa a la Federación Internacional de Atletismo de alentar el boicot. Una vez más, la política interfiere lamentablemente en el mundo del deporte y los grandes perjudicados son los aficionados y sobre todo los propios deportistas. #Juegos olímpicos