Las noticias de los últimos días nos han helado el corazón: Siria, Niza, e incluso Madrid si echamos la vista atrás, sucesos que permanecen en nuestras mentes.

El mundo parece que se acerca, cada vez más, a un conflicto internacional entre el mundo occidental y el mundo árabe. Ante esto ¿Qué podemos hacer? ¿Qué opción les queda a las democracias? La respuesta, como cualquiera podrá imaginar, no es sencilla. Implica la conjunción de diversos agentes sociales y elementos. 

Un reciente estudio realizado dos profesores de la Universidad de Valladolid (Uva) pretende aclarar esta problemática y aportar ciertas soluciones globales.

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Realizan una fuerte apuesta por la interculturalidad. Para ello, estudiaron la dinámica social y la relevancia que tiene el pluralismo en las sociedades, especialmente en las democráticas. 

Juan R. Coca y Graciela López de la Fuente, miembros del Grupo de Investigación Trans-REAL lab autores del trabajo, analizan la importancia que tiene la participación democrática de la ciudadanía en la sociedad. Así como, la importancia que tiene el diálogo y la interculturalidad en la actualidad. Todo ello unido a otros valores como la democracia, la tolerancia y el pluralismo. 

Para, desde ahí, fomentar la acción educadora para implementar la participación cívica.

 Sociedad abierta o cerrada

Son numerosos los estudiosos que se ocupan de estos problemas. Alguno de ellos, como Karl Popper, ha establecido que el carácter dialogante de una sociedad será el que haga que ésta sea abierta o no. 

Esta idea puede resumirse de la siguiente manera.

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Una sociedad que quiere progresar y avanzar necesita no permanecer quieta. Es importante mirar al mundo e interaccionar con él. En cambio, una sociedad que se paraliza termina preocupándose sólo de ella misma. 

Para poder interaccionar con los demás es básico el diálogo y la admisión de alternativas diferentes a las propias. Según los autores, necesitamos ser conscientes de la necesidad de “rechazar las lógicas totalitarias” que sólo admiten una única posibilidad.

Conflictos e intereses 

La diversidad de intereses genera, evidentemente, problemas y conflictos. De hecho, los investigadores de la Uva afirman todo lo contrario. Es decir, la confluencia de intereses en un marco común, puede traer consecuencias positivas. Pero para poder llevar a cabo esto, se hace necesario afianzar uno de los mayores pilares que tiene la sociedad democrática: la #Educación

“La educación intercultural es el instrumento que posee la sociedad para llevar a cabo la acción educativa, de la que hablamos anteriormente.

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Esta educación estará basada en el respeto al pluralismo democrático, a las diferencias unificadoras, a la unidad en la diversidad, siendo entonces fundamento de la convivencia”. Afirman los autores en el texto. 

A partir de aquí, los autores del texto apuestan por la diversidad humana y social. La pluralidad de alternativas es vital para tener opciones. Además, permiten que las personas puedan desarrollarse en función de sus intereses. Ahora bien, es imprescindible que tanto la educación en general como el compromiso por la mejor educación posible debe ir más allá de una mera actividad profesional. 

La educación debe formar a las personas en el respeto a la diversidad y en que no existe una única perspectiva. El reto social, político y educativo es enorme, pero debemos seguir trabajando en la actual utopía de la interculturalidad para poder evitar los problemas que nos rodean. #Siria