Apenas una semana después del terrible atentado de Dacca, los terroristas islámicos vuelven a golpear Bangladesh este jueves en el distrito de Kishorenganj, al norte de la capital, al atacar un puesto de control policial que protegía un recinto donde centenares de miles de personas celebraban el Eid al Fitr, el final del mes de ayuno del Ramadán.

 Según informan distintos medios como Times of India y Europa Press, el ataque se ha producido con granadas y armas de asalto, y parece ser que la intención de los terroristas era superar el control policial y provocar una masacre entre las personas que celebraban el final del ayuno religioso.

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Fuentes oficiales indican que en ese momento había congregadas unas 300000 personas. Por suerte los agentes del control policial lograron derribar a dos terroristas y neutralizar a otro, aunque los atacantes se han cobrado la vida de un agente y de una mujer, según los primeros datos que se están conociendo de este suceso. La cifra de heridos en este atentado se estima en unos 13.

Ramadán cubierto de sangre

 No cabe duda de que este Ramadán ha sido especialmente sangriento, debido a las acciones terroristas del DAESH y Al Qaeda, que compiten en su escalada mortal por hacerse con el control de la acción fanática en muchos países de Asia y Europa. En los últimos días han perpetrado ataques en Irak, Bangladesh y Turquía, y han intentado colapsar de forma sangrienta la celebración de la Eurocopa de Fútbol de Francia, aunque la célula encargada de la siniestra labor fue neutralizada a tiempo en Bélgica.

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También en estos días hemos conocido el llamamiento que ha realizado DAESH a sus células durmientes en India para que comiencen a realizar acciones en el país de los marajás, aunque el subcontinente hindú parece estar, por el momento, a salvo de estos ataques pues los cuerpos de seguridad indios afirman que este grupo terrorista tiene poca capacidad de actuar en el país debido a que posee pocos adeptos a su causa.

La escalada de terror parece imparable en muchos países del mundo, y los grandes dirigentes de las potencias mundiales parecen seguir sin saber como afrontar este grave problema de seguridad que pone en riesgo la vida de millones de personas, así como arruina las expectativas económicas de los países que sufren sus ataques, al registrar una merma considerable en sus ingresos turísticos, que son una fuente económica considerable para muchas de esas naciones. #Terrorismo #Estado Islámico