45 periódicos, 23 emisoras de radio, 16 cadenas de televisión y 3 agencias de noticias se han visto obligadas al cierre tras el intento de golpe de estado que sacudía el país turco la semana pasada. 

Es sabido por todos que no hay cosa que incomode más y que suponga un fastidio mayor que un periodista curioso, inquisitivo y dispuesto a sacar a la luz todas las verdades de un sistema. Los periodistas y medios de comunicación tienen entre sus principales funciones la de velar por el cumplimiento de las normas y límites establecidos en toda sociedad democrática. Como perros guardianes, su labor es la de informar y dotar al mundo de las noticias necesarias y veraces que ayuden a crear sociedad justas y en paz.

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El problema surge cuando determinados países o regímenes no son del todo democráticos, y ejercen políticas opresoras y dictatoriales. 

El pasado 15 de julio, el ejército turco intentaba producir con éxito un golpe de estado que derribara al Gobierno vigente en el país. La gaceta oficial del país ha sido la encargado de hacer pública la lista de medios de comunicación vetados en territorio turco. 

Declarado el estado de emergencia durante 3 meses por el Gobierno de Erdogan, esta purga indiscriminada ha creado una lista de personas afectadas que asciende ya a 60.000. Militares y maestros son también víctima directa del régimen turco, que se siente amenazado e intimidado por estos grupos de personas.

Pero, volviendo al asunto de los medios de comunicación y la información, la oficina antiterrorista de la Fiscalía de Estambul, comunicaba el pasado lunes la orden de detención de al menos 42 periodistas. 

Acusados de estar presuntamente implicados en el fallido golpe de estado, una amplia mayoría de los detenidos trabajaban para medios cercanos a Gülen, movimiento que, desde este 2016, está considerado organización terroristas.

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Su líder, Fethullah Gülen, es la principal persona puesta en el punto de mira de la autoría del golpe de estado. El primer ministro turco lo ha acusado en múltiples ocasiones de estar detrás de los repetidos intentos de golpe de estado en el país.

Mientras continúan las investigaciones y los procesos, Turquía sigue sumida en el caos. Un caos que ahora cuenta con menos pluralidad informativa, y por ende, menos democracia. #Unión Europea #Crisis #Poder