Mientras Mohamed Lahoueaiej Bouhlel, francés de ascendencia tunecina de 31 años, aprovechaba la festividad del 14 de julio en Niza para lanzarse contra la multitud que se congregaba en la Avenida de Los Ingleses a bordo de un camión que había alquilado pocos días antes en una localidad de los alrededores de la hermosa ciudad de la Costa Azul, se desarrollaba entre aquellos que huían despavoridos de la masacre una de esas historias que hacen recuperar la fe en la Humanidad, incluso en momentos tan tenebrosos como los se están viviendo en los últimos tiempos.

Tiava Banner, que paseaba a su pequeño de ocho meses en los alrededores de donde se celebraba la toma de La Bastilla, que confirmó la victoria de la Revolución Francesa de 1789 y la supresión temporal de la monarquía borbónica francesa (en 1815 tras la derrota de Napoleón gobernaría Luis XVIII hasta el año 1824, en que fue sustituido por el monarca Carlos X y asimismo a este le sustituiría Luis Felipe de Orleans en 1830), se vio avasallada por la muchedumbre que huía del terrible atentado terrorista y perdió el control del cochecito en el que transportaba a su niño, que fue arrollado por el gentío, dejando a la madre completamente angustiada por la suerte que el bebé pudo haber tenido en aquel trance.

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Las redes sociales funcionaron como herramienta de rescate

 

Después de buscarlo durante horas sin suerte, la madre, desesperada, recurrió a su cuenta personal en Facebook para solicitar información y ayuda para encontrar al pequeño. Para ello realizó una perfecta descripción de su hijo y dio sus datos personales de contacto para que todo aquel que supiera algo sobre su paradero se comunicara con ella.

Por suerte apenas dos horas después, una mujer llamada Catherine Preun la llamó por teléfono para indicarla que ella había recogido al bebé, que éste estaba sano y salvo y concertaron una cita para llevarlo de nuevo junto a su madre.

Es hermoso conocer estas pequeñas historias luminosas, más en un contexto tan horrible como el de la matanza de 84 personas que se produjo ayer por la noche en Niza, pero al menos ayudan a descubrir que, aunque cada vez parezcan menos y están muy ocultas por la cantidad de violencia y maldad que parece dominar el mundo, aún quedan personas solidarias y buenas que son capaces de atender una vida indefensa y desprotegida como la de ese bebé, incluso en una de las circunstancias más peligrosas que se deben afrontar durante nuestra existencia.

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#Unión Europea #Terrorismo #Estado Islámico