Como España no participó en la I Guerra Mundial, aunque estuvo a punto de hacerlo en algún momento, no hubo afectados directos por el conflicto que desangró a media Europa. Aunque, eso sí, hubo partidarios de ambos bandos en el frente de batalla francés, los germanófilos y los francófilos.

Mayoritariamente, eran germanófilos, mostrando así su aversión a todo lo francés, que veían como una venganza personal por la guerra de 1808-14, un siglo antes. Pero muchos españoles también veían que Francia defendía la libertad que el Imperio alemán y el Austro-Húngaro querían hundir. La prueba de lo último es que finalizada la guerra en 1918, esos Imperios se deshicieron y sus países se convirtieron en Repúblicas, aboliendo sus respectivas Monarquías.

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La guerra del 14, o del 14-18, como se la conoce en Francia, fue sobre todo de trincheras, cavadas en el terreno y donde se refugiaban los soldados de ambos Ejércitos, hasta que se atrevían a salir a combatir, en misiones casi siempre suicidas, al ser blancos perfectos para el enemigo. Muchas veces atacaban de noche, más fácil.

La Batalla de la Somme, cerca de la zona de las fronteras de Francia con Alemania y Bélgica, que ha reunido a los actuales mandatarios de Francia, Alemania y Gran Bretaña, que empezó el 1 julio 1916, duró cuatro meses y medio y costó un millón doscientas mil víctimas, incluidos heridos y desaparecidos: 500.000 víctimas británicas, otras tantas alemanas y 200.000 francesas. La Prensa la recordaba como “el día más sangriento en la Historia de Gran Bretaña”, con 20.000 muertos sólo en los combatientes británicos nada más comenzar.

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Se la recuerda también como “el Verdún británico”, recordando la otra gran batalla de la contienda, igualmente sangrienta, que ocurría al mismo tiempo.

La batalla la ganaron los aliados, pero que poco se veía en el terreno, pues su avance fue de pocos kilómetros, en un frente que llegó a tener una longitud de 40 kms. al largo del río Somme, que dio nombre al enfrentamiento. Se planeó creyendo que los Imperios atacantes no resistirían tantos frentes abiertos. Pero el primer día fue dantesco, y poco a poco los aliados pudieron ganar.

Francia y Alemania, enemigos irreconciliables en muchas guerras, después de la última, en 1945, sabiamente se reconciliaron y empezaron una sólida alianza, aunque con recelo mutuo, siendo dos grandes potencias deseosas de ser el centro del Universo, aunque saben que las guerras ya no sirven para eso.

Volviendo a la batalla conmemorada, por parte británica vinieron el Primer Ministro David Cameron, además de los Príncipes Guillermo, Enrique y Carlos. Por Alemania, su Presidente de la República, igual que el Presidente de Irlanda (que entonces formaba parte de Gran Bretaña). También asistió la Primera Ministra de Escocia, Nicola Sturgeon.

Catalunya también quiso dar su contribución personal a este homenaje.

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Raül Romeva, Conseller d’Afers Exteriors catalán, lo hizo por que hubo muchos voluntarios catalanes que combatieron con el Ejército francés, cuyo país tenía entonces la simpatía de Catalunya mucho más que Alemania. Algo de lo que no hablan apenas los libros de Historia españoles, igual que tampoco hablan mucho de La Nueve, formada por exiliados españoles, que liberó Paris de los alemanes tres décadas después. #Unión Europea #Historia antigua