Greenpeace responde a las duras críticas recibidas por más de un centenar de nobeles, que recientemente la han acusado de “atentar contra la humanidad”, por oponerse a los organismos transgénicos. La organización ecologista considera que “los transgénicos no son la solución del hambre en el mundo”,  y recalca que el verdadero problema reside en el hecho de que “se tiran a la basura el 30% de los #Alimentos producidos”. A demás, matiza estar a favor del empleo de transgénicos en ambientes confinados y para usos concretos,  pero no en medios naturales, ya que podrían generar daños irreparables en la biodiversidad y ecosistemas del planeta.

También ha respondido a las críticas por su rechazo a la producción de arroz dorado (el transgénico por excelencia), que según el manifiesto firmado por los laureados: ”Tiene el potencial de reducir o eliminar gran parte de las muertes y las enfermedades causadas por la deficiencia de vitamina A, que se ceban con las personas más pobres de África y el sudeste asiático”.

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Greenpeace niega que de momento se haya demostrado  la eficacia del arroz dorado, para solucionar las deficiencias de vitamina A. Y considera, una estrategia  empresarial la defensa de su cultivo, que tan solo busca “allanar el camino para la aprobación mundial de otros cultivos genéticamente modificados más rentables”.

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La organización ecologista remarca en su comunicado el contexto en el que se produce el manifiesto pro transgénicos.  Resalta las prohibiciones de la Unión Europea para cultivarlo, el decrecimiento de la superficie  mundial cultivada y el posible cambio de legislación del etiquetado de alimentos de origen transgénico, en el estado norteamericano de Vermont.

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“Se podía haber elegido a alguno de los gobiernos que han prohibido el uso de transgénicos, pero en vez de eso se ha elegido a Greenpeace, como principal sujeto del ataque por su repercusión mediática”.

Los ecologistas reiteran una vez más el interés empresarial por controlar el mercado de los transgénicos. “La capacidad de poseer y patentar material genético ha concentrado unas riquezas y un poder inmenso en las manos de unas pocas empresas agroalimentarias”, asegura en el comunicado. Actualmente 6 empresas, entre ellas Monsanto, son propietarios de la mayoría de cultivos del mundo y controlan el 76% del mercado agroquímico.  “Las empresas que producen las semillas transgénicas son las mismas que se enriquecen con la venta de los plaguicidas adicionales necesarios para la agricultura transgénica”. Un negocio muy “lucrativo” y “contagioso” al que todas las corporaciones del ámbito se quieren sumar. #Ecología #Globalización