La escalada de terror que en las últimas semanas está realizando Estado Islámico en diversos países asiáticos y de tradición musulmana parece no tener fin. Parece que en estos momentos el objetivo del grupo yihadista, ante la aparente imposibilidad de realizar alguna de sus funestas acciones en Europa u Occidente, carga contra aquellos objetivos más “sencillos” donde dispone de una estructura lo suficientemente poderosa como para realizar sus atentados de forma rápida y efectiva.

Así pues, después de las masacres de Bagdad, Estambul y Bangladesh, los fundamentalistas islámicos han vuelto a elegir Irak, donde la posible pérdida militar de Mosul parece no afectar a su presencia en la zona, para realizar sus sangrientos ataques.

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En esta ocasión la víctima ha sido de nuevo la facción islámica chií. Al menos tres terroristas suicidas han hecho detonar sus cargas explosivas en el interior de un mausoleo de Balad, ciudad que se halla en la Gobernación de Saladino, al sur de Tikrit, causando una cifra aproximada de 35 víctimas mortales entre los centenares de personas que se congregaban en su interior para celebrar el fin del Ramadán.

Advertencias al resto del mundo musulmán

 La visión fundamentalista y radical de las enseñanzas del Corán que realiza el DAESH y otros grupos fundamentalistas islámicos como Al Qaeda, Boku Haram o los talibanes de Afganistán provoca que todo aquel que no siga su doctrina es un objetivo a destruir, independientemente de que profese, sobre el papel, su misma religión. Por eso muy a menudo es la minoritaria facción chií, más moderada en sus principios coránicos que los suníes, el objetivo de sus acciones.

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Los yihadistas de #Estado Islámico, cuando no son mercenarios a sueldo de países occidentales o miembros autoexcluidos de sociedades europeas, son seguidores fanáticos de la doctrina radical suní y parecen querer cebarse en sus rivales de fe en estos tiempos en los que realizar acciones por Europa y Occidente les resulta más complicado debido a las fuertes medidas de seguridad que naciones como Francia, España o Bélgica están tomando.

En cualquier caso, esta escalada de atentados parecen ser también un aviso a las facciones musulmanas que luchan contra el DAESH en diversos frente de batalla abiertos, como Irak o Siria, como si quisieran advertir de que decapitando la cabeza del monstruo desalojando a la estructura militar de Estado Islámico de las regiones que controla no va a acabar con la amenaza, y son las células terroristas presentes en cada vez más países del mundo su auténtico instrumento de terror cuya fuerza no sólo se mantiene, sino que parece incrementarse cada día. #Terrorismo