Washington en los últimos años, no prestó demasiada atención a las amenazas de los británicos, relacionadas con lo que finalmente se resolvió en el brexit. La Casablanca, ocupada en la crisis de Medio Oriente y los conflictos asiáticos, descuidó la posición de su principal aliado en Bruselas, ahora debe pagar una factura inesperada.

Antes del triunfo del brexit en el referéndum del Reino Unido, Barak #Obama hizo declaraciones a la prensa, en pro de la permanencia. En ellas expresó que, la pertenencia británica a la #Unión Europea, amplificaba su influencia global, y que perdería esa condición si se separaba de Europa. Más tarde en un comunicado, calificó la relación de RU con Washington, como muy especial y duradera, afirmando asimismo, que la pertenencia de Gran Bretaña a la OTAN, "permanecerá como una piedra angular ".

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Expresión de deseos ante la errada seguridad de que el brexit no triunfaría.

Inmediatamente que se hubo conocido la victoria del Brexit, el secretario de Estado de los #Estados Unidos, John Kerry, puso rumbo a Bruselas, a palpar la reacción de la UE. Se entrevistó con Federica Mogherini, la jefa de la diplomacia de la Unión y con Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN. Encontró una Europa crispada y urgida de efectivizar la desconexión. Después de conocer las apreciaciones de los europeos, voló a Londres a reunirse con el primer ministro Cameron, abogando por una ordenada separación de la Comunidad Europea.

La pérdida del liderazgo de gran Bretaña, afectará directamente la comunicación de la Casablanca, con la Comunidad Europea. Los ingleses han tenido la función, que acertadamente y con gran agudeza, José Zorrilla para "El Confidencial", ha llamado "la mayordomía", explicando que un mayordomo, vive entre los de "abajo", pero ocasionalmente puede subir a dialogar con los de "arriba".

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Termina creyendo que es más importante que sus cercanos, pero nunca será igual que sus empleadores. Esta posición ambigua en la que los desprevenidos ingleses, sienten que han sido "los grandes", y que los políticos probrexit han enriquecido con imágenes de una nostalgia mentirosa, hoy deberá ser abandonada. Esperan al Reino Unido años de trabajosa reubicación. José Zorrilla hace una precisa instantánea, cuando dice, “la Rolls Royce es de Volkswagen"

 Michelle Egan desde el Wilson Center, analiza la pérdida que significa para EEUU la desconexión del Reino Unido, para su gestión frente a la Unión Europea. Inglaterra que era su aliado y su voz, para presionar en situaciones como las sanciones a Irán, o a Rusia por la anexión de Crimea, ha desaparecido de escena. La Casablanca deberá buscar un nuevo socio en Europa, y Alemania parece tener los méritos para ocupar ese lugar. Pero los intereses que defendía Londres, no son los de los germanos. El TTIP estará más cercano al rechazo, que a la aceptación.