Fasciolosis, ¡menudo nombre! Es posible que nunca escucháramos esto antes, ya que es una enfermedad poco común en España. Sin embargo, más allá de nuestras fronteras, se considera como emergente en unos países y endémica en otros. De hecho, en #Latinoamérica y Asia, constituye un serio problema sanitario. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que, aproximadamente, diecisiete millones de personas están infectadas por esta enfermedad. Se trata de una enfermedad provocada por un parásito (Fasciola) que infecta a herbívoros (vacas, ovejas, cabras y perros, entre otros) y a humanos. 

La causa es la ingestión de las larvas infectivas.

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Pueden llegar a vivir en el interior del organismo parasitado entre nueve y trece años y medio. Increíble, ¿verdad? 

En España la infestación es bastante rara. Se produjo por la ingesta de plantas comestibles en malas condiciones higiénicas como, por ejemplo, los berros o la lechuga. 

En los países donde constituye un serio problema, afecta no sólo a la salud humana directamente sino también supone un impacto a nivel económico para los ganaderos de la población afectada.

Todo esto hace que la importancia de la fasciolosis sea enorme y obliga a tomar serias medidas preventivas. Por tanto, requiere de un diagnóstico precoz para evitar su expansión y que llegue a afectar a un mayor número de personas.

Diagnóstico

 En la actualidad, existen fármacos (denominados antihelmínticos) que ayudan a erradicar la enfermedad.

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Entonces ¿cuál es el problema? El problema que tienen estos fármacos es el mismo que el de muchos antibióticos: la ineficacia. Todo ello provocado por su uso indiscriminado. 

Este abuso ha generado que los parásitos generen resistencias. De manera, que la eficacia de los fármacos a corto y medio plazo está en entredicho. 

Para poder evitar todos estos problemas, investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (INGACAL) han perfeccionado una de las herramientas de diagnóstico moleculares más empleadas y aplicables a gran escala. 

Esta técnica, denominada test ELISA (Enzyme-Linked Immunosorbent Assay) no es una técnica nueva. Pero, lo novedoso en ella es que permite detectar cantidades muy pequeñas del parásito a partir de materia fecal del animal en estudio. Cantidades antes indetectables con las técnicas existentes. 

Los científicos, han conseguido diseñar una técnica mucho más sensible y específica. Esto permite una detección más temprana de la #Parasitosis ya que detecta cantidades minúsculas de una serie de enzimas digestivas que liberan los parásitos en las vías biliares del hospedador mientras se alimentan.

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Algo que hasta la fecha era imposible. 

Por lo que la sensibilidad de este método es doble. Por un lado, permite aplicar tratamientos de forma temprana ya que detecta parásitos en fases muy tempranas del desarrollo, así como, animales muy poco parasitados que ya constituyen un foco de infestación. Y por otro, permite saber que cual es la eficacia de los tratamientos antihelmínticos proporcionados, impidiendo así, la dispersión de los parásitos.