Los expertos en la materia aseguran que el Reino Unido tiene en su historia ser una de las más eficaces maquinaria política y diplomática. En las últimas semanas lo están demostrando. Jamás pierden la compostura independientemente de que se tenga la sensación de que están perdiendo el rumbo. Y para un claro ejemplo, véase lo que está pasando con el exalcalde de Londres Boris Johnson quien aparentemente tenía un capital político importante al ganar el Brexit.

Esa situación, la de ganar el #Referéndum que él apoyaba de manera abierta e intensa a favor del Brexit y que esta idea ganara, lo colocaba en una posición privilegiada para suceder a David Cameron y ser el próximo primer ministro del Reino Unido.

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Sin embargo, en unas semanas el escenario cambió radicalmente al grado de tener hoy como primer ministro a Theresa May quien se desempeñaba como ministra de asuntos internos.

Ante la llegada de ella y aparentemente truncadas las aspiraciones políticas de Boris Johnson, la verdad pocos esperaban que ocupara un puesto clave en la nueva administración, nada menos que el de asuntos exteriores. Eso significa sin duda para él un triunfo importante pues será parte activa de la vida política del Reino Unido. Lo interesante de este nombramiento es que tendrá ciertas limitaciones en lo que concierne al tema del Brexit.

Y esto por la sencilla razón de que la nueva primer ministra ha creado un nuevo despacho de gobierno que se ha denominado como el Ministro para la salida de la #Unión Europea que será manejada por David Davis, quien fuera portavoz del ministerio interior.

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Así que aunque Johnson fue un ferviente partidario y promotor de la campaña a favor del Brexit, tendrá poca injerencia  en las negociaciones; al menos ese es el mensaje que se demuestra con los nombramientos.

La posibilidad de que el exalcalde de Londres pudiera ser el próximo primer ministro de Reino Unido, se disiparon por la aparente traición que tuvo de uno de sus aliados más cercanos, el exministro de justicia, quien al buscar también ese puesto, le quitó fuerza política al propio Johnson a tal grado que prefirió renunciar a dichas aspiraciones. #Reina Isabel II