Desde los inicios de su campaña, el candidato por el partido republicano Donald Trump, desde el año pasado, ha insistido constantemente en lo que respecta al financiamiento de su proyecto lo siguiente: "Estoy financiando mi propia campaña", lo cual trataba de mandar un mensaje de interdependencia hacia lo que ha sido uno de los factores claves de su crítica: al aparato político. Ha insistido en que lo mejor es no tener ataduras de ningún tipo.

Sin embargo, con el paso del tiempo ha empezado a tener algunos contratiempos y/o preocupaciones pues, se entiende que no es lo mismo una campaña dentro del contexto de la precandidatura a iniciar una carrera directa por la presidencia del país, los recursos financieros empiezan a considerarse bajos; la candidatura de Trump apenas disponía de US$1.289.507 a 31 de mayo pasado, cuando se estima que la cifra ideal para enfrentar este proyecto de la lucha por llegar a la casa blanca en Washington es más alta.

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La cantidad de dinero con el que cuenta para su financiamiento representa según expertos el 3% de lo que posee para los mismos fines la candidata por el partido demócrata Hillary Clinton, sin embargo, sus polémicas propuestas que le han permitido tener una presencia constante en los medios de comunicación sin hacer grandes gastos en publicidad, apalancándose sobre todo de las redes sociales en primera instancia que lo han mantenido en la agenda mediática y queda en el imaginario colectivo.

La diferencia abismal que existe en las cifras de ambos candidatos, empieza ya en esta etapa de la lucha democrática por la presidencia a preocupar, sobre todo porque la misma campaña no puede basarse solamente en la táctica de la polémica, según expertos en política y comunicación social, Donald Trump tendrá que cambiar un poco su discurso para ampliar un poco más su margen de personas votantes.

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Y al mismo tiempo buscar y  recabar más aportaciones para su campaña pues está en un déficit importante; el propio Trump pareció reconocer esa realidad cuando a comienzos de mayo anunció que necesitaba US$1.500 millones para su campaña.

Le guste o no, sabe que muchos republicanos ricos le rechazan. Ese es el principal problema que él tiene y por ello su estrategia de financiamiento no se puede solamente resumir en el “autofinanciamiento” pues quedará con una #Deuda importante independientemente del resultado que obtenga en las #Elecciones y ello no es saludable para la clase política, por ello, tendrá que acercarse a otros sectores del partido republicano para solicitar ayuda. #Estados Unidos