Jordi Armadans, director de Fundipau, afirma que la cifra de conflictos armados “se ha duplicado en diez años”  y, en  este sentido, subraya que “es obvio deducir que el comercio de armas goza de buena salud”. “En concreto”, recalca el activista, “si se compara entre 2006  y 2010 con 2011 y 2015 se ha registrado un incremento del  14% en esos dos períodos en todo el mundo”.

Armadans, que participó en la conferencia organizada por AMESDE sobre armamentismo,  aclara que el 58% del total de esas exportaciones  las hicieron  #Estados Unidos y Rusia “estos dos países juntos representan más de la mitad del comercio internacional de armas”.

Anuncios
Anuncios

Sin embargo, estima que hay información “más hiriente” señalando que “entre  los seis países más activos en la venta de armas  están los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, China y Francia)”.

El activista advierte sobre las consecuencias del tráfico de armas y su impacto en la población porque “no es una actividad inocua” y lo relaciona con lo que “está pasando en Siria o Yemen”. La compra de armas en Oriente Medio, confirma, “se ha incrementado en un 61% entre 2006 a 2010 y entre 2011 a 2015”. Ese dato- indica-  “es importante porque es una de las zonas donde en los últimos años han habido  conflictos muy enconados y  de ahí la transferencia de armas”.

Sin embargo, Armadans matiza que los conflictos bélicos no existen porque haya un comercio internacional de armamento “sino que tienen factores propios pero un acceso fácil a las armas ayuda a incrementar los  niveles de violencia  con  más muertes, más heridos,  más y refugiados”.

Anuncios

“Por tanto”, -aclara-,  “aunque las armas no crean las guerras si que aseguran que sean más largas, más duraderas, más destructivas y más sangrantes”.

En este sentido, subraya  que el gasto militar a nivel mundial es de “casi dos billones de dólares” anuales y recalca que  las cien empresas más importantes del mundo que se dedican  a la defensa vendieron en 2014 “cuatrocientos mil millones de dolares en armamento”. “A este dato”, indica el activista, “hay que añadir que de esas empresas diez de las más importantes son occidentales”. Armadans estima que este detalle es significativo porque “cuando se habla de amenazas militares que acosan occidente hay que ser muy cautos porque que si hay una amenaza sería la de occidente por la potencia militar que atesora en comparación con otros lugares”.

“El problema de las armas”- afirma el activista-, “es la parte final de una cadena” que  empieza, fundamentalmente, con el gasto militar a partir del cual “se desarrolla toda la maquinaria bélica; por tanto sin un gasto militar público no habría las siguientes fases”.

Anuncios

Armadans, alude, asimismo, a la investigación científica dedicada al desarrollo armamentístico “casi no nos damos cuenta pero hay miles de investigadores intentando desarrollar nuevos sistemas armamentísticos” al tiempo que lamenta este hecho porque “con la cantidad de necesidades que tenemos a nivel planetario debemos ser conscientes que hay un número muy elevado de científicos dedicados a la investigación militar”.

 

 

  #Gobierno #Crisis