El acuerdo alcanzado el pasado mes de noviembre entre 63 países de Europa y África para frenar la migración parece haber quedado abandonado. La reunión, celebrada en Malta, sirvió en su momento para que se firmase una cooperación entre ambos continentes para que –sin fecha límite– los africanos controlasen el tránsito de personas hacia Europa a cambio de dinero.

Con esa intención, la Comisión aportó 1.800 millones de euros y pidió a los Estados miembros desembolsar la misma cantidad; sin embargo, entre todos los países suman hasta ahora únicamente 81,8 millones. Holanda, con 15, y Bélgica, con 10, son los que más han desembolsado, mientras que España se ha quedado en 3.

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Otros, como Grecia, Chipre y Croacia, no han aportado nada.

Dadas esas cifras, la gran inversión que se busca acometer desde Bruselas por valor de 62.000 millones de euros para encauzar la migración en África y Oriente Próximo, se va cada vez más lejos. Tanto es así que del mencionado acuerdo de noviembre con África solo se ha cubierto el 4% del total al que se comprometieron los socios europeos; si bien quedó sellado sin que se fijase un plazo.

Pese a que por el momento los objetivos se ven realmente lejos de cumplirse, el vicepresidente comunitario Frans Timmermans sigue pensando que es posible. "Podían hacerlo hoy mismo", expresa en relación al pago que aún esperan por parte de los Estados.

La intención de la Unión Europea es que los países comprendan que la única manera de revertir la situación es con una filosofía contraria a la adoptada con la crisis; es decir, dejar de disminuir el apoyo para el desarrollo de los países involucrados.

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A grandes rasgos, la nueva mentalidad de Bruselas supone que toda ayuda que se preste dependa de la cooperación en el freno del flujo migratorio. En cuando a los plazos, entienden que la inversión de 62.000 millones debería quedar cerrada de aquí a 2020.

Turquía, el modelo a seguir

Durante los últimos meses, Europa ha centrado sus esfuerzos en Turquía, desde donde llegaban cada día miles de personas a las islas griegas. Pues bien, pese a las críticas recibidas desde diversos colectivos ante lo que entendían era una expulsión indiscriminada de refugiados sirios, en Europa están contentos con los resultados, por lo que la intención es alcanzar acuerdos similares con algunos países africanos, aunque hay una diferencia sustancial. En el caso de África no darán únicamente ayudas por frenar la #Inmigración, sino que castigarán –en gran medida económicamente– a los países que no acepten la devolución de quienes han accedido a otro territorio irregularmente.