María Martínez nació en Caguas, Puerto Rico, hace 5 años dejó su país natal para radicarse en #Estados Unidos. El país del norte tenía, para ella y sus 4 hijos, mucho más de lo que María estaba buscando.

“Cuando llegue a Orlando FL me acerqué a la Mezquita "Masjid Al-Rahman" en la Goldenrod Orlando, donde estaban dando clases islámicas. Me crie como católica, me convertí al islam en julio del 2012 porque fue donde encontré la paz que estaba buscando”, cuenta María que ahora se llama Airam Sorgalim. “Mi viaje hacia el islam empezó en el 2011, iba a las clases del islam que ofrecía La Sociedad Islámica. Con el paso del tiempo comencé a trabajar como Social Media en la Organización Islámica.”

Desde que comienza la entrevista está visiblemente compungida por el ataque a la discoteca Pulse.

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Cuenta que la mayoría de las víctimas eran “de su isla” y que eso le duele mucho. Tanto como que se acuse al islam del ataque que Omar Marteen perpetuó en Pulse el pasado domingo.

“La noticia de la matanza de Orlando, donde muchos de mi isla fueron asesinados, me desgarra el alma, todo lo sucedido es contrario a los principios del islam. Y ahora me siento menos segura que nunca, trabajo en el aeropuerto y me aterroriza saber que la gente me culpa por los errores de otros. Me enfurece saber que hay algunos que se hacen llamar musulmanes y deforman y malversan el islam para sus ganancias políticas.”

Comenta que “el islam no es ni una cultura ni una secta, y que tampoco podía estar representado por una parte del mundo. El islam es una religión mundial, que enseña la tolerancia, la justicia y el honor, y promueve la paciencia, la modestia y el equilibrio.”

Defender su religión no es nuevo para Airam Sorgalim, “cuando ocurrieron los sucesos del 11 de septiembre, las acciones de los secuestradores me horrorizaron.

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Pero en las secuelas de los ataques, pasé la mayor parte de mi tiempo defendiendo a los musulmanes y a su religión frente a las personas que estaban demasiado ansiosas por calificar a un grupo de 1.600 millones de personas de la misma forma debido a las acciones de unos cuantos.”

Airam vive desde hace un año en Albany, New York.  “Nunca tuve que renunciar a mi personalidad, o a mi identidad estadounidense o a mi cultura por ser musulmana. A veces, he tenido que renunciar a ser tratada con dignidad. En mi conversión hacia el islam, aprendí que los musulmanes vienen en todas las formas, actitudes, etnias, culturas y nacionalidades. Vine a conocer que el islam enseña la discrepancia y que eso no debería conducir a la falta de respeto, ya que la mayoría de musulmanes quieren paz.”

Lejos de anclase en el dolor de los comentarios y las acusaciones, mantiene la esperanza. “Sobre todo, tengo fe en que mis compatriotas estadounidenses puedan sobreponerse al odio y al temor y aprendan lo mismo que yo.

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El islam, una religión de misericordia, no permite el terrorismo. Desde que sucedió lo de Orlando no ha habido un momento en el que no pare de llorar, el solo pensar que podría haber sido uno de mis amigos o familiares, o hasta yo misma. Duele porque rápido nos culpan a nosotros sin saber ni una mínima parte de lo que es el verdadero islam.

Por último, le pregunto su opinión sobre los terroristas que han atentado en París y Bruselas. “Yo te digo la verdad, esto es cosa de inhumanos. Personas sin alma, ni corazón.” #Terrorismo #Estado Islámico