Donald Trump es una sorpresa política de la que todos reían cuando empezó la campaña y ahora dificulta el sueño y tranquilidad de aquellos que se tomaron con humor su andadura en las primarias.

Pese a su poder mediático y su aplastante victoria ante sus rivales republicanos estamos ante un candidato popular y atípico que perderá toda su fuerza el mismo día que se celebren las #Elecciones presidenciales en #Estados Unidos.

Donald Trump, esa estrella de la telerrealidad que en España podríamos comparar perfectamente con Jose Maria Ruiz-Mateos asusta a gran parte del electorado republicano, caracterizado por su conservadurismo, saber estar y tradicionalidad tanto en lo cultural como en lo religioso.

Anuncios
Anuncios

Un electorado situado, muy significativamente, en el catolicismo y el orden societario que no vería con buenos ojos un presidente como Donald Trump, novato en la función pública y conseguidor de una serie de atributos que avergüenzan a gran parte de la sociedad americana.

Nos encontramos ante un gran estratega de los “mass media”, instintivo e indisciplinado, con una retórica que en muchas ocasiones se sale de tono, con comentarios misóginos y racistas que dividen a una sociedad norteamericana caracterizada por la plurinacionalidad de sus habitantes.

Pese a su triunfo entre aquellos que se han cansado de las viejas formas de hacer política, Donald Trump, ha polarizado, hasta el extremo, la convivencia dentro del partido republicano, logrando la admiración de unos cuantos y el rechazo de otros muchos que, avergonzados por su candidato, van a dirigir su voto hacia la Sra.

Anuncios

Clinton, con tal de evitar un líder que dañaría en gran medida la imagen del partido republicano ante los estadounidenses y el resto del mundo. Y no solo eso, ya que muchos le consideran un oportunista que hasta hace pocos días no pertenecía al partido y que con sus ideas viola muchos de los dogmas de la derecha estadounidense.

Sus deseos para Estados Unidos son contrarios a las tendencias de globalización e interdependencia que rigen el sistema económico actual, con ideas que son más propias del realismo político imperante en la primera mitad del s.XX. Su idea de Estados Unidos es cerrada al mundo, aislacionista y proteccionista en lo comercial, recelosa de las alianzas con Europa y Asia, y muy radical en cuanto a políticas migratorias y admisión de extranjeros en territorio estadounidense.

Sus brillantes aportaciones en la campaña electoral, han dejado entrever un líder político que desprecia el Estado de Derecho, con declaraciones que menosprecian la capacidad de los jueces latinos y musulmanes para juzgar casos relacionados con ciudadanos de su misma cultura o religión.

Anuncios

Estos aspectos que caracterizan a Donald Trump, siendo un resumen de ello los descritos en este artículo, hacen pensar que el electorado republicano más tradicional y conservador optará por dar su apoyo a Hillary Clinton, una candidata con 40 años de experiencia en la política estadounidense, que encarna la experiencia y el saber estar de las élites norteamericanas y que será elegida, el próximo 8 de noviembre, como la primera Presidenta de los Estados Unidos de América, gracias a la inestimable ayuda del multimillonario neoyorkino, el señor Trump.