El día de ayer se adelantaba que por fin, después de tres años de negociaciones se habría llegado a un acuerdo de firma de paz en la guerra entre el #Gobierno de Colombia y las FARC. Finalmente hoy es oficial, el presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) refrendaron este jueves en La Habana, Cuba, un acuerdo histórico de cese el fuego bilateral, lo que le da un ambiente de tranquilidad no sólo para el pueblo colombiano sino a la comunidad internacional por sus implicaciones en el propio contexto internacional como el tema del tráfico ilegal de armas y el no cumplimiento del respeto a los derechos humanos, por mencionar un par de temas de tal índole.

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Por supuesto que para el pueblo de este país, este acuerdo va más allá de los tópicos de cualquier analista internacional, es por fin tener en sus manos un nuevo escenario civil ya que el conflicto colombiano ha causado más de 200.000 muertos y 6,9 millones de desplazados internos, que son datos que aunque se haya firmado este documento, será difícil reparar el daño moral, económico y ciudadano.  Tampoco se trata de olvidar lo sucedido sino que se pueda evitar este tipo de sucesos que deben quedar para la historia; cada uno de los actores participantes en todo este proceso de conflicto deben de asumir sus propias responsabilidades.

En un principio, lo que sigue ahora es que el acuerdo, denominado "Fin del Conflicto", que incluye el abandono de las armas, garantías de seguridad y la lucha contra las organizaciones criminales, no se distorsione con el paso del tiempo y empiecen a generarse factores que si no en la misma tesitura, puedan presentarse otro tipo de manifestaciones de actos terroristas o de guerrilla.

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Se espera que con este acuerdo verdaderamente se establezca un objetivo de civilidad que permita al pueblo vivir de acuerdo a su propia idiosincrasia sin ningún tipo de temor.

Entre las acciones inmediatas que se tendrán que ejecutar y que servirá para medir la voluntad de las FARC es que se establece un plazo de 180 días para que las FARC abandonen las armas, e irse integrando a la civilidad del país en donde el propio pueblo deberá ser un actor proactivo para evitar conatos de algún tipo de violencia. #Terrorismo #ONU