El #Papa Francisco ha dado un paso más para luchar contra la pederastia. Desde que comenzó su pontificado, ha sido uno de los temas que más le ha preocupado y continúa presentando acciones para contrarrestarlo y para proteger a las víctimas.

El último gesto fue la aprobación del documento papal llamado "motu propio" ("como una madre amorosa", traducido al español). Este texto contiene las "causas graves" por las que puede ser expulsado un eclesiástico de su responsabilidad. Entre estas "causas graves", se incluye por primera vez la negligencia de los obispos al realizar su trabajo y sus funciones. Especialmente, en lo relativo a los episodios de abusos sexuales a menores y a adultos en situaciones de vulnerabilidad. 

No serán expulsados solo los eclesiásticos que hayan abusado de menores.

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También lo serán los altos cargos eclesiásticos que "hayan puesto u omitido acciones que hayan provocado daños a otros". En concreto, se incluyen los perjuicios provocados a otras personas o a toda la comunidad, sean daños físicos, morales, espirituales o patrimoniales". 

Así, por primera vez, podrán ser expulsados los obispos que hayan encubierto casos de pederastia. Esta era una de las reclamaciones de las asociaciones de víctimas de abusos por parte de religiosos: en ocasiones, los obispos que eran conscientes de los casos de abusos, cambiaban al religioso de parroquia o de lugar, pero no denunciaban el caso. Esto será considerado a partir de ahora un "fallo grave" y el obispo que lo cometa, será retirado de su función y suspendido de su cargo. 

El proceso será el siguiente: habrá una Congregación que investigue el caso.

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En el momento en el que decida que el obispo ha cometido o encubierto abusos sexuales, lo expulsará de su función en un plazo de 15 días. 

La intención del Papa con este cambio normativo es proteger y cuidar, con un afecto "muy particular", a quienes no se pueden defender, a los menores y a las personas vulnerables que han sufrido abusos sexuales por parte de religiosos. Para Francisco, se trata de una responsabilidad que tiene que realizar toda la Iglesia. Pero, sobre todo, a los obispos, que tienen más responsabilidad dentro de la Iglesia y que tienen que proteger a los más débiles más que cualquier otro religioso, puesto que su responsabilidad es mayor. 

Recién elegido Papa, fue uno de los primeros problemas que quiso atajar. Benedicto XVI fue el primer pontífice en pedir perdón por los casos de abusos sexuales cometidos dentro de la Iglesia. Pero Bergoglio fue quien quiso pasar a la acción. 

Por eso, creó una comisión para estudiar el problema de los los abusos sexuales, algo inédito dentro de la Iglesia católica.

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La comisión recomendó crear un tribunal específico, y ese fue el segundo paso, llevado a cabo en 2015.

A partir de ahí, se comenzaron a juzgar a los eclesiásticos acusados de pederastia.

Con el nuevo anuncio, se da un paso más en la lucha contra esta lacra dentro de la Iglesia católica.  

La dimensión del problema es difícil de calcular, pues se estima que solo alrededor del 10 % de las víctimas denuncian los abusos. En España, el periodista José Rodríguez llevó a cabo una investigación y aseguró que un 7 % de los sacerdotes en activo en España cometen abusos sexuales graves a menores. 

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