El gasto militar se disparó brutalmente en el período de la Guerra Fría,  subraya Armadans, en ese contexto se dijo que había una situación “muy excepcional” por lo que se incrementó  y se entendió que era consecuencia de la coyuntura política del momento pero “siempre se dijo que si se terminaba la Guerra Fría aparecerían los dividendos de la paz y buena parte de ese gasto militar se dedicaría al gasto social para  hacer cosas más positivas”.

No obstante, aclara el presidente de Fundipau, en la década del 2000 “se han superado los niveles de gasto militar de la época de la Guerra Fría en su momento más álgido”. Por tanto,  afirma que es “totalmente falso” que ese gasto fuera “excepcional y circunstancial”.

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Por el contrario, concluye, que  se ha convertido  “en un gasto estructural”; es decir, “siempre esta ahí, siempre es elevado aunque con pequeñísimas oscilaciones   pero, en realidad, es un gasto alto”.

Por otra parte, el activista señala que la #Crisis de refugiados tiene “mucho que ver” con los negocios de las armas “aunque que a alguna gente no le parezca así  hay un vinculo”. Armadans sostiene que cuando se habla de la dimensión del armamentismo y sus implicaciones políticas y económicas, en general, “subyacen ideas desagradables relacionadas con intereses opacos o políticas nefastas y al final nos quedamos con la sensación que es un desastre y que no hay nada que hacer por ello hay que hacer hincapié en la capacidad de movilización de la sociedad civil para revertir ese tipo de situaciones y generar más seguridad y más paz”.

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  #Unión Europea #Estados Unidos