Si me encanta la serie "Juego de Tronos" no es por casualidad, ya que en ésta se muestran situaciones que no difieren en exceso de la vida misma, porque al final la ficción se basa en gran parte en la realidad o por lo menos se inspira en ésta, aunque luego, por desgracia en este caso, la realidad supere con creces a la ficción. 

La situación de los salvajes que viven excluidos al otro lado del muro en "Juego de Tronos" no es muy diferente de la que sufren actualmente los #Refugiados que, debido en gran parte a los conflictos entre diversos intereses (sobre todo de carácter económico, seguidos por el religioso)entre los países occidentales y los caciques petroleros que gobernaban en los países de oriente medio,  han llevado a que miles o millones de personas hayan perdido su casa, sus pertenencias, sueños e ilusiones, su trabajo, etc...

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para buscar un nuevo hogar o por lo menos un sitio en donde su vida no corra peligro. "Los caminantes blancos y su ejercito de zombies se acercan", aunque tal vez los zombies seamos nosotros, que en lugar de empatizar con aquellos que sufren semejante calvario nos dediquemos a cerrar fronteras y a indignarnos por temor...¿por temor a qué exactamente? ¿a que nos contagien parte de su sufrimiento y tengamos que abandonar nuestro "Mundo feliz" o este juego macabro al que las máquinas llamaron "Matrix"?

Después del cierre de las fronteras interiores europeas, se buscó una formula para "deshacerse" de los refugiados mandándolos a Turquía, en donde los refugiados viven en poco más o menos campos de concentración; los meten en cuartos que parecen celdas y solo les deja salir unos pocos minutos al día, apenas obtienen atención sanitaria y se les impide contactar con periodistas o con abogados.

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Cabe mencionar, que Turquía ha comprado "el marrón" a Europa a cambio de seis mil millones de euros así como de diversas concesiones políticas a cambio de que el gobierno de Turquía aceptara de vuelta a los refugiados sirios que pasaron de Turquía a Grecia

Las condiciones en las que se retiene a los refugiados en esos campos masificados es horrible; la poca comida que les ofrecen tiene bichos y apenas hay higiene ni intimidad. Se les trata como a un ganado enfermo... o peor aún. Sus derechos ni siquiera están garantizados por mucho que el gobierno de Turquía afirme que se les dejará libres en cuanto se haya verificado la seguridad. De mientras, una oleada de odio se expande por Europa, la llama fascista vuelve a resurgir alimentado por el ensalzamiento exacerbado y sin sentido de la cultura y de la "raza", así como del estatus de nuestros respectivos países, olvidando que todos somos humanos y que, lo más importante, la sangre humana derramada durante siglos por guerras sin sentido, siempre es roja, independientemente del cuerpo del que salga. 

Como bien dijo H.G. Wells: "Nuestra verdadera nacionalidad es la humanidad". 

Genial, pues no la jodamos más.  #Angela Merkel #Siria