La fascinación que el planeta rojo ha despertado en cada uno de nosotros se ha visto acrecentada en los últimos años, gracias a las misiones de exploración que poco a poco nos han ido revelando más sobre ese distante planeta. La más reciente fue la Misión Curiosity, una expedición de la que podemos destacar seis hechos increíbles que nos demuestran que tal vez, no estemos tan lejos de asentarnos en otros lugares del universo.

  1. La cápsula Curiosity ha sido el mayor caso de éxito. No es la primera en ser enviada por la NASA al planeta rojo, aunque sí la de mayor tamaño. El 6 de agosto del 2012, la misma pudo aterrizar dentro del cráter Gale. El proceso completo se llevó siete minutos que fueron bautizados como “los minutos del terror”.

  2. Marte es un lugar complejo en cuanto a su geología. No solo abundan las rocas y cráteres en su suelo sino que según las muestras recolectadas por la NASA, existen diferentes clases de gravilla, rocas volcánicas, vetas minerales, lutitas, dunas de arena y depósitos fluviales.

  3. Se han localizado antiguos flujos de agua. Curiosity también encontró indicios de flujos antiguos de este líquido vital en el planeta rojo, después de haber analizado cuidadosamente el suelo. Allí, se encontraron compuestos como cloro, azufre y H2o.

  4. Marte cuenta con una atmósfera llena de metano. La cantidad de este gas es abundante debido a los volcanes que pueblan gran parte de la superficie. Esto es extremadamente importante, ya que cuenta como indicio de pueden darse las condiciones para habitar en el planeta.

  5. Es probable que haya habido vida en Marte. Lo más impactante fue el descubrimiento de elementos químicos como carbono, azufre, fósforo, hidrógeno y oxígeno, necesarios para albergar a organismos vivos. Esto sería un indicio irrefutable de que hubo vida hace millones de años.

  6. Existen niveles alarmantes de radiación. Curiosity también encontró niveles latísimos de radiación en la superficie de Marte, que exceden los que un astronauta entrenado es capaz de soportar. #Ecología