Aunque todavía se investiga si Omar Marteen, el atacante de la discoteca Pulse en Orlando, tenía conexiones con el Yihadismo, toda apunta a que padecía un grave desequilibrio mental.

Omar Siddique Mateen tenía al morir 29 años y un hijo de 3. Su primera mujer lo ha definido como una persona maltratadora y controladora. Según ella, fueron los padres de Omar quienes le ayudaron a dejar la casa que compartía con el asesino. También manifestó a los medios, que Omar le había contado sobre sus visitas a clubes nocturnos del estilo de Pulse.

Esta es una de las contradicciones que definen el perfil psicológico del atacante. Por un lado, familiares y amigos reconocen su marcado rechazo a la comunidad gay, rechazo que rozaba la homofobia.

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Sin embargo, son varios los testigos que aseguran que Marteen era habitué de discotecas y bares gay.

Tenía licencia para portar armas, de hecho, el documento estaba vigente hasta septiembre del 2017. No era la primera vez que la policía del Estado tenía noticias de Omar Marteen, durante el 2013 y 2014 lo habían investigado por sospechar que tenía vinculación con terroristas islámicos. #Estados Unidos #Derechos Humanos