Que la canciller Angela Merkel se pronuncie en contra de declaraciones racistas como las del AfD –partido de extrema derecha que hoy obtendría un 15% de los votos en unas elecciones generales– no es suficiente. Alemania, uno de los grandes abanderados a la hora de 'acoger' #Refugiados, vive entre la intención –marcando ritmo y objetivos en Europa– y su creciente realidad interna –plagada de ataques contra esos mismos inmigrantes–.

Esa es la principal conclusión que se saca de un informe de Amnistía Internacional (AI), el cual no duda en acusar a la potencia europea de promover el "racismo institucional", ya que según el organismo se facilita un trato desigual entre las víctimas según el color de la piel. 

Selmin Çalikan, secretaria general de la filial alemana de Amnistía Internacional, ha sido la encargada de presentar el análisis poniendo de manifiesto el crecimiento de la violencia racista en la sociedad alemana: "Nunca en la historia de la República Federal de Alemania había habido tantas agresiones racistas.

Anuncios
Anuncios

Casi cada día hay personas agredidas o que sufren esa misma problemática a través de ataques a centros de refugiados". Además, no duda en poner como ejemplo a la policía, la cual hay veces que no reconoce estar ante un caso de racismo pese a que sea sencillo entenderlo así, y que en otros trata a las víctimas como culpables.

Para ser más exactos, y según estadísticas del Ministerio del Interior, tenemos que en 2013 hubo 63 ataques a centros de refugiados por los 1.031 que se registraron en 2015, que las agresiones por prejuicios se duplicaron el año pasado, y que las acciones violentas contra solicitantes de asilo subieron a 183 en 2015 por las 81 que hubo en 2014.

Pese a que sea ahora cuando AI ha puesto sobre la mesa este asunto, lo cierto es que estamos ante una constante en el país germano en los últimos años; tanto es así que la Comisión Antirracismo de la ONU confirmó en mayo de 2015 que Alemania no cumple satisfactoriamente con sus obligaciones respecto del racismo, instigando a su vez a que se tomen medidas.

Anuncios

Medidas porque el problema, lejos de remitir, sigue en un constante aumento. Así, la Oficina Federal para la Migración y los Refugiados de Alemania registró más de 302.000 nuevas peticiones de asilo desde enero hasta mayo; es decir, casi un 140% más que en el mismo periodo del año pasado.

Triste medición por procedencia

Según datos del gobierno alemán, los sirios, iraquíes y afganos tienen una media de delitos menor a la de los ciudadanos alemanes de su misma edad y sexo; mientras que otros inmigrantes, como argelinos, marroquíes o serbios, cometen más. Analizar esto carece de sentido, sobre todo porque querer realizar un paralelismo entre procedencia y tendencia a delinquir es ya de por sí absurdo. En todo caso, queda claro que el argumento de 'inmigración igual a delincuencia' es erróneo.

Polémica ley de integración

El informe de AI ha llegado apenas tres semanas después de que Alemania aprobase la ley de integración de refugiados. Según este edicto, se da a quienes pidan asilo la posibilidad de mantenerse en el país para construir una vida; sin embargo, no es tan sencillo, ya que los refugiados se verán obligados a asistir a cursos de alemán, a ser evaluados constantemente, a aceptar la oferta de empleo que se les plantee y a tener domicilio, igualmente de manera forzosa, donde se les ordene.

Anuncios