Una joven británica de 23 años ha sido trasladada a Suiza para que le sea practicada la #Eutanasia, una decisión difícil para la familia pero comprensible, luego de llegar al límite de contemplar una larguísima agonía que lleva ya 11 años atrás cuando la joven de nombre Kirsty Keep fuese picada en el cuello por una garrapata  mientras se encontraba en el jardín de su casa.

 

Las consecuencias de la picadura de la garrapata han resultado devastadoras en el cuerpo de la entonces aún niña británica, las convulsiones se suceden continuamente, su rostro se encuentra prácticamente paralizado y sus fuerzas no le permiten mantenerse en pie, con el paso de los años todos estos síntomas se han ido profundizando, agravando aún más, el ya de por sí precario estado de salud de la joven que ya ha pedido reiteradas veces que se le permita acabar con su vida.

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La dolencia producida por esa picadura no tiene cura posible y los médicos admiten que su situación se prolongará a lo largo de toda su vida, la joven Kirsty ha pasado cuatro veces este último mes por el hospital ya que las convulsiones le provocan vómitos que son cada vez más y más frecuentes, algo que le impide incluso mantener en su estómago los medicamentos y que ha obligado al equipo médico a proceder a inyectarle los mismos para evitar un deterioro de salud aún más progresivo.

 

Kristy Keep llevaba tiempo suplicando a sus padres que la trasladasen a Suiza para que allí se le practique la eutanasia que ponga fin a tan largo sufrimiento y a su vida, algo a lo que la familia Keep a pesar de haberse ya trasladado con su hija a Suiza se sigue resistiendo a que ocurra, si bien respetan la voluntad de la joven, la familia no se resigna, pues existe una posibilidad en Estados Unidos, concretamente en Florida, por ello y mientras se llevan adelante los trámites pertinentes sus padres intentan recaudar el dinero que les permita evitar la eutanasia y solventar una investigación en Florida.

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Las esperanzas de la familia es que esa recaudación que aún hacen tenga éxito y abra las puertas a la investigación científica en la dolencia que afecta a su hija, algo que ya es casi un milagro, el tiempo juega en su contra y la joven en medio de su dilatada agonía espera poner fin a la misma una vez a acabado el trámite burocrático.      

 

La eutanasia en Suiza está considerada como un delito, pero no así el suicidio asistido, o sea, el médico puede prescribir la receta del medicamento letal, algo que quedan en manos de ONGs, pues el requisito indispensable radica en que el auxilio al suicidio recae en personas que no persigan compensación económica, ni motivos personales, ni egoístas, para ello Suiza cuenta con tres organizaciones que brindan apoyo a las personas que solicitan ayuda para el suicidio, una de ellas, DIGNITAS, para personas foráneas, mientras que AMD lo hace en los cantones franceses, mientras que en los cantones alemanes o italianos se encarga EXIT.

 

Para muchas personas Suiza es su último destino, un turismo catalogado como de eutanasia, personas de origen alemán o inglés, con edades que oscilan entre los 22 y 97 años de edad, con enfermedades muy avanzadas se trasladan a Suiza con el único objetivo de poner fin al sufrimiento que padecen, algo que en los últimos años ha sufrido un considerable aumento.

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  #Medicina #Historias