Es de esas noticias insólitas que salen habitualmente en el portal Yahoo, pero esta que comento aquí es inquietante, debido a la peculiar forma del protagonista de impartir lo que él llama moral y buenas costumbres…

La noticia empieza recordando el Pasillo de la Vergüenza, que los que siguen Juego de Tronos conocen muy bien: para purgar sus pecados, tenía alguien que ir desnudo por la calle, mientras los ciudadanos le insultaban y escupían. Un ex boxeador ruso llamado Viacheslav Datsik, de la rama de kickboxing, asaltó el pasado 18 marzo un prostíbulo del centro de San Petersburgo con unos amigos y acabó poniéndolo en práctica.

Según él mismo contó después al portal Fontanka, se dirigió a las meretrices y a sus clientes allí presentes, soltándoles un sermón sobre lo que es para él “la autoestima y la ética”. Dijo que al exhibirlas así por la calle, “quería dar a conocer a los héroes de #Rusia”, apelativo sarcástico para quienes trabajan en estos lugares y los visitan.

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Con un ataque de vanidad evidente, se autoproclama “defensor de los derechos humanos”. Datsik es también antijudío, pero también anticristiano. Estuvo en prisión por robo, falsificación y más delitos. Un angelito, vamos.

Obligó a las once prostitutas del local a quitarse la ropa y a salir de esta guisa a la calle, abandonándolas ante la puerta de una Comisaría de Policía, marchándose él y los amigos de allí. Quisieron repetir la hazaña en otros dos prostíbulos, pero no pudieron.

Después, se fueron a celebrarlo a un motel, pero armaron tal jaleo que vino la Policía y los detuvieron. No les cayó ningún cargo por tratar así a las chicas, ya que esta profesión es ilegal en San Petersburgo, pero sí por vandalismo y daños a la propiedad privada.

Todo el mundo ha sabido lo que Datsik y sus esbirros hicieron por que uno de ellos lo grabó todo en vídeo, y el portal life.ru lo ha difundido, aunque tapando algunas caras y cuerpos.

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Eso sí, en Rusia hay enorme polémica por que el vídeo, en el portal, tapa, pixelándolas, partes del cuerpo de las mujeres, pero sus caras se ven perfectamente, lo cual hace más terrible la humillación que sufrieron. Y uno de ellos trató violentamente a una de ellas.

Este asunto nos horrorizará en Occidente, por la manera de actuar de ellos, más próxima al vandalismo neonazi que a ciudadanos honrados que hacen justicia. Y mucho más cuando oímos a gente como Marine Le Pen, una santa para cierta gente de nuestro país, poner a Rusia como ejemplo de país decente y con auténticos valores humanos y morales, con un Presidente, Vladimir Putin, que encarcela o asesina opositores y uno de los países más corruptos del mundo, que en Occidente se vería como una sociedad enferma y extremista, donde la vida no vale ni un rublo.

Esta sórdida y enloquecida manera de hacer justicia recordaría a una de aquellas películas de Clint Eastwood como Harry el Sucio, Harry el Fuerte, donde tenía que enfrentarse a policías extremistas que entendían la Justicia como lo haría Estado Islámico, es decir, que todo era pecado o infracción de la Ley, y por lo tanto, que muera el infractor sin redención alguna (uno de ellos, con una escalofriante sangre fría, mataba a balazos a bocajarro a una prostituta y a su cliente).

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Harry Callahan les dijo a la cara, al estar rodeado por ellos: “Acabaréis matando a un conductor sólo por saltarse un semáforo en rojo”. Y como era habitual, tuvo un enfrentamiento final con todos ellos, matándolos uno a uno, como en el Oeste. O él o la locura asesina desenfrenada. #Corrupción