Desde hace unos meses el panorama político de países como Argentina, Brasil y Venezuela ha llamado la atención de los medios internacionales, sobre todo porque hablamos de los máximos representantes de las naciones quienes se han colocado en el ojo del huracán por sus dudosos sistemas de #Gobierno. No es un secreto que la #Corrupción ha estado presente en el Sur de América desde que fuesen fundadas las bases del aclamado Movimiento Socialista, el cual se regía en ese entonces por el apoyo a los más pobres y que hoy día hace caso omiso a las necesidades de los pueblos.

Opiniones van y vienen, pero lo cierto es que no es posible ignorar hechos como los presentes estallidos sociales que se manifiestan en cada uno de estos países y que son de entera responsabilidad de mandatarios como Rousseff, Kirchner y Maduro.

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Y ahora que mencionamos a estos precursores de la miseria, es imposible no, al menos intentar, analizar qué los ha llevado a convertirse en los grandes protagonistas de los peores escándalos políticos de los últimos tiempos.

Es imposible no mencionar la manera en que la antigua presidenta de Argentina fue derrocada por la propuesta gubernamental de Macri y cómo, después de invertir algo de tiempo en una que otra investigación, las realidades acerca de las decisiones que se tomaban a puertas cerradas incluían hechos de corrupción, lo cual ha servido para llevar a la ex mandataria a ser procesada por delitos como “dólar futuro”. ¿Están a sólo un paso de descubrirse más secretos del “socialismo argentino? Probablemente.

Por otro lado, si hablamos de Dilma Rousseff, encontramos un largo prontuario que tan sólo hace desde hace algunos meses salió a la luz pública.

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¿Extraño? En realidad no, si tomamos en cuenta las consecuencias de este movimiento político. Lavado de dinero, sobornos, malversación de fondos, entre algunos otros, son tan sólo algunos de los delitos cometidos por la máxima representante del país. ¿Qué sucede en este puno con Rousseff? Simplemente que ha sido suspendida por el Senado de su cargo por un lapso de 180 días, tiempo en el cual deberá justificar su gestión.

¿Y qué hay de Nicolás Maduro? Sólo se pueden mencionar sus indudables esfuerzos por evadir la llegada de un inminente revocatorio y evitar la gestión de una Asamblea Nacional recientemente electa, todo ello mientras la escasez y la miseria se expanden de modo rápido en el país. Así que, entre tanta disfuncionalidad en lo político y social, es imposible no hacernos la siguiente presunta: ¿Es este el socialismo del que tanto hablaban y que tan defendido era por Hugo Chávez? #Crisis