Simon Watson, vecino de Wembley (Londres) comenzó su lucrativo negocio hace 16 años, vendiendo su semen en hoteles y parkings. Sus "tarritos" son vendidos por 50 libras y afirma que son muy efectivos. De hecho en su página de facebook cuelga fotos de sus hijos y hace comentarios al respecto. En su último post informa que han nacido seis #Niños más en tres semanas después de doce donaciones. Suele colgar fotos de predictors con sus positivos y fotos humorísticas. 

Simon es la solución al costoso proceso en su país para la fertilización. Ya que el coste es entre quinientos y mil euros cada sesión. Pero este "trabajo" tiene su coste ya que Simon se separó de su mujer con la que tiene dos hijos legales.

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Ésta no soportaba su dedicación.

El procedimiento es sencillo. Las mujeres interesadas contactan con Simon a través de su página web (actualmente tiene casi mil amigos registrados. Tras este contacto existe una cita cara a cara donde Simon lleva su "tarrito" y una jeringuilla para que pueda de manera casera realizar el proceso de fecundación. Esta operación se realiza de la manera más rápida posible, o en un baño público o en una habitación de hotel. 

Simon publica cada cierto tiempo un informe sobre su buen estado de salud para que las personas interesadas estén tranquilas. 

Al parecer este negocio le está aportando unos dividendos que alcanzan ya los cuarenta mil euros. 

Se abre el debate entorno a distintas situaciones en las que se pueden dar en un futuro, ya que aunque él no esta registrado como padre, podría pedir en un futuro su derecho a la paternidad o por el contrario alguna madre su apoyo. 

Por otro lado el saber que se tienen más de ochocientos medio hermanos repartidos por el mundo, puede que en ciertas personas desarrollen una crisis de identidad en algún momento de su vida y más aún si no se cuida la intimidad ya que Simon quiere figurar en el libro de los records guinness.

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En fin, todo esto nos lleva a un buen tema de discusión que tiene sus luces y sus sombras.