La credibilidad del #Gobierno interino de #Brasil fue sacudida el lunes cuando un ministro de alto rango se vio obligado a hacerse a un lado tras unas nuevas revelaciones sobre la trama maquiavélica para acusar a la presidenta Dilma Rousseff.

 Apenas 10 días después de asumir el cargo, el ministro de Planificación, Romero Jucá, anunció que iba a "salir con licencia" tras la publicación de una conversación telefónica grabada en secreto en la que dijo que Rousseff tenía que ser eliminada para anular una vasta investigación de corrupción que lo implicaba a él y otros miembros de la élite política del país.

Es poco probable que sea el último golpe para el presidente interino, Michel Temer, cuyo centro-derecha del gabinete incluye siete ministros implicados en la investigación de Lava Jato  sobre sobornos y lavado de dinero de la empresa petrolera estatal Petrobras.

Temer tomó el poder a principios de este mes después de que el Senado inició un juicio político de Rousseff.

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Los partidarios del líder del partido de los Trabajadores dicen que los cargos son un pretexto para un "golpe de estado". Los aliados de Temer replican que la destitución era constitucional y necesaria para hacer frente a la parálisis política y la peor recesión en décadas.

Pero los dudosos motivos y la naturaleza maquiavélica de la trama para eliminar a Rousseff son evidentes en la transcripción de una conversación telefónica entre Jucá - un poderoso aliado de Temer está en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) - y Sérgio Machado, ex senador que hasta hace poco fue el presidente de otra compañía petrolera estatal, Transpetro.

 Después de discutir la forma en que ambos están dirigidos por los fiscales de Lava Jato, Jucá dice que la salida es política: "Tenemos que parar esta mierda", dice de la investigación.

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"Tenemos que cambiar el gobierno para poder detener esta hemorragia."

Machado de acuerdo: "La solución más fácil sería poner a Michel Temer."

 La conversación tuvo lugar pocas semanas antes de que la cámara baja votara para destituir a Rousseff, según el diario Folha de Sao Paulo, que publicó la transcripción.

 Más adelante en la conversación, Jucá dice que habló sobre sus planes a jueces del Tribunal Supremo. También dijo que había recibido "garantías" de los comandantes militares que podrían prevenir las perturbaciones de los grupos de izquierda radicales, como el Movimiento de los Sin Tierra.

 Jucá - que tomó el influyente puesto de ministro de Planificación en el gobierno interino - admitió el lunes que la conversación había tenido lugar, pero dijo que sus palabras fueron sacadas de contexto. Argumentó que se refería a las pérdidas económicas cuando hablaba de "la hemorragia". Su abogado, Almeida Castro, reiteró lo siguiente: "En ningún momento se escucha a Jucá hablando en contra Lava Jato o tratar de interferir con la operación."

Pero Machado, que fue el origen de la grabación,  ya estaría negociando un acuerdo con los fiscales. 

En una entrevista con el mes pasado, The Guardian, Juca negó que él, Cunha, Temer y otros miembros del PMDB estaban planeando refrenar la investigación de la lava Jato por el bien de la estabilidad.

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"Por el contrario, creo que es necesario acelerar la Lava Jato," dijo. "Hay que separar el grano de la paja, separar a los culpables de los inocentes. La estabilidad política será creada por los inocentes y por la credibilidad de la política para la sociedad. Hoy en día, la credibilidad es baja y el nivel de representación de los políticos y los partidos es muy bajo. Hay que recuperar la política, que es un instrumento para disminuir los conflictos y establecer una dirección para el país”.