A pesar de que se han gastado miles de millones de dólares en intentar erradicar el cultivo de opio, en algunos lugares aún se comercia con él y parece que ahora está más institucionalizado que nunca, incluso la policía local apoya abiertamente a los agricultores de opio.

Mazar-e-Sharif es una de las ciudades más seguras y mejor administradas de Afganistán, pero a tan sólo media hora de allí, en un pequeño pueblo el cultivo principal es el opio.

Entre campos de amapola hay otros de opio, los cuales tienen todo el apoyo de la policía, al menos miden cien metros cuadrados. Muchos hombres trabajan allí raspando los bultos de la planta de opio.

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El tamaño de la “cabeza” de la planta es aproximadamente de tamaño de una ciruela grande, muchas tienen una especie de lágrima púrpura en algún lugar de su superficie. Esto sucede porque los trabajadores les hacen unos rasguños al rascarlos y la planta supura y forma una costra púrpura.

El periodista Justin Rowlatt investigó este asunto y estuvo paseando por una de estas plantaciones. Dice que cuando tocó esa especie de lágrima púrpura era húmeda, aunque él la esperaba pegajosa. Además dice que no tiene olor y que es algo que le extrañó.

Una de las cosechadoras vio como Justin intentaba probarlo, a lo que fue a decirle que no lo hiciese, que era adictivo y destruía todo a su paso. Aunque ella sabe que cultivar opio está mal, porque es adictivo y destruye familias y ciudades enteras, dice que no tiene otra opción, que cultivando opio puede llevar dinero a casa, si dejara de trabajar allí no tendría ningún otro trabajo y, por lo tanto, no tendría dinero.

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Los agricultores que vigilan que todos los cultivadores hagan su trabajo están armados, pero sorprendentemente, el vigilante es un policía. En este caso el policía vigilaba el cultivo, mientras en otras partes de Afganistan, cultivar opio es un delito muy grave que puede ser castigado con la muerte.

Según lo que decía, mientras él estaba allí no había ningún problema en la cosecha y conseguían triplicar los beneficios. Ahora para ese pueblo, a sólo media hora de Mazar-e-Sharif, cultivar opio es lo más normal para conseguir tener dinero y poder comer. #Drogas