Ni Venecia con sus canales y maravillas arquitectónicas, ni el Pritzker (el mayor galardón otorgado a un arquitecto, similar al Nobel) ni la repentina fama mundial, han logrado quitar los pies de la tierra al arquitecto Alejandro Aravena (Santiago de Chile, 1967), cabeza de la Bienal Internacional de Arquitectura de Venecia, que comienza a finales de este mes en la mítica ciudad italiana. Y parece ser que a Aravena no le importa nada más que la lucha por la superación de la pobreza y la miseria en su aspecto más importante, tan importante como la comida o el agua potable: la habitabilidad, el techo. 

De esta forma, los temas tratados por la próxima Bienal (que se prepara a puerta cerrada con mimo) serán englobados bajo el título "Reportando desde el Frente" y dará especial atención hacia la participación de las comunidades en la ciudad, los desastres naturales, el tráfico, la criminalidad, la inequidad, las periferias, la migración y la pobreza y en cómo la arquitectura puede ofrecer soluciones, soluciones reales.

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Si bien la hermana pequeña de la Bienal de Arte se ha caracterizado por sobar las manifestaciones de ego de los grandes nombres de la arquitectura, Aravena los obligará a bajar del cielo para ofrecer soluciones a los más golpeados por el dolor alrededor del mundo. Norman Foster, Renzo Piano, Richard Rogers o la dupla Herzog & De Meuron son los nombres del Olimpo arquitectónico que compartirán proyectos e ideas con los jóvenes Shumi Bose, Jack Self, Iñaki Carnicero o Carlos Quintáns Muxía.

El hilo conductor de la cita creada por el ganador del Pritzke parece ser la sobriedad que caracteriza a los chilenos. Algunos proyectos presentados serán la reinvención del golpeado estado norteamericano de Michigan, la emergencia habitacional del Reino Unido, la Cooperativa de Palo Alto en Ciudad de México o la fantasmagórica realidad española del ladrillo, mostrando una serie de historias exitosas o batallas ganadas desde la máxima de la simpleza enlazada con un profundo sentimiento estético.

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Conocido por ser un arquitecto social, Alejandro Aravena ganó el máximo galardón a la arquitectura gracias a su especial enfoque de viviendas sociales con posibilidad de crecer, generando un verdadero cambio de paradigma en la manera de proyectar viviendas para los sectores más pobres. La próxima Bienal de Arquitectura de Venecia promete ser una de las mejores de su historia. #Unión Europea #Calidad de vida