"El machismo tiene que morir", coreaban los manifestantes mientras caminaban por el centro de la Ciudad de México el mes pasado. Miles de personas salieron a las calles para decir que ya era suficiente. La cultura machista está muy presente en México, se estima que nueve de cada 10 mujeres han sido objeto de violencia sexual, ya sea en las calles o en casa.

Los manifestantes en Argentina condenan la violencia doméstica y se ha extendido por América Latina.

Las mujeres se unieron con miles de hombres, muchos llevaban pancartas. “Necesito el feminismo también”, decía uno. Otro decía: “Porque ella es mi hermana, mi novia, mi esposa”.

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“Queremos seguir con vida”, gritaron otros manifestantes. El extremo final de la violencia de género es el feminicidio, el asesinato intencional de una #Mujer porque ella es una mujer.

Es un problema particular en México. De acuerdo con la Comisión Nacional del país para Prevenir y Erradicar la Violencia contra la Mujer (NCPEVW), el promedio es de seis mujeres muertas cada día violentamente en México, las cifras exactas son difíciles de conseguir. Los estados difieren en la forma en que recogen los datos, incluso el NCPEVW admitió que recibir datos precisos era un desafío.

En un país donde hasta el 99% de los crímenes quedan sin resolver, muchas familias de las víctimas a menudo no van a las autoridades en busca de ayuda porque creen que no va a cambiar nada. Los asesinados en el estado de México, Ciudad Juárez solía ser conocida como la ciudad más violenta de México, una ciudad donde cientos de mujeres desaparecieron.

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Irinea Buendía vive en el estado de México, no muy lejos de Ecatepec. Ella dice que su hija Mariana murió a manos de su marido. Tenía una historia de violencia y había amenazado con matarla, pero cuando Mariana fue encontrada ahorcada en el domicilio conyugal, su muerte se registró como un suicidio. “Lo primero que dicen es: ¿qué hizo la hija para que él la tratara de esa manera? ¿Qué hizo ella para hacer que él la matara?”, dice la Sra Buendia. Pero los hombres no son dueños de las mujeres. El hecho de que hay un problema en una relación o en un matrimonio no significa que el asesinato sea la respuesta. En el otro lado del estado de México, un taller está tratando de abordar la raíz del problema.