Una joven holandesa de poco más de veinte años, y cuya identidad se desconoce, solicitó que se le practicase la #Eutanasia por padecer graves problemas psicológicos, producto de los abusos sexuales que sufrió la chica desde su infancia hasta la adolescencia. Su caso fue admitido y la mujer recibió una inyección letal que acabó con su vida. Los hechos ocurrieron hace ya un año, pero es ahora cuando ha salido a la luz pública, avivando así el debate sobre dónde están los límites de aplicación de la eutanasia. Este caso sería el primero en el que este "suicidio asistido" se realiza no por problemas físicos incurables, sino por causas psicológicas.

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La mujer sufría un gran estrés post-traumático y graves problemas mentales derivados de los abusos sexuales que sufrió desde los 5 hasta los 15 años. A pesar de llevar varios años en tratamiento, la joven jamás se recuperó y sus problemas mentales le provocaban depresión, anorexia, alucinaciones, intentos de suicidio, tendencia a la autolesión... Los médicos que la trataban determinaron que el trastorno que padecía era incurable. Finalmente, un comité médico accedió al deseo de la joven de acabar con su vida a través de la eutanasia. El alegato de los doctores fue que la mujer estaba capacitada para tomar una decisión independiente y que se pretendía evitarle el padecimiento de tanto dolor y sufrimiento.

Holanda fue el primer país del mundo que legalizó la eutanasia. Fue en el año 2001 cuando el Parlamento holandés aprobó el suicidio asistido a aquellos pacientes que lo solicitasen por padecer dolores insoportables y sin ninguna esperanza de curación.

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Según The Telegraph, las estadísticas oficiales de 2015 arrojan que en Holanda casi 5600 personas solicitaron o recibieron asistencia para morir. Un 72,5% eran pacientes con cáncer, y en porcentajes mucho menores eran pacientes con otro tipo de dolencias como enfermedades cardiovasculares, trastornos del sistema nervioso, enfermedades pulmonares y, por último, trastornos psiquiátricos. #Violencia de género