Una de las cualidades de Donald Trump, tanto en sus entrevistas, sus debates, sus negocios y hasta su vida cotidiana, nunca ha incluido su relación con cualquier #Mujer. Algo que ha demostrado hasta resultar repulsivo en muchas ocasiones.

Pero después de que el diario The New York Times publicara el otro día un reportaje en donde entrevista a varias de ellas y saca una conclusión negativa de ello, el millonario, candidato casi cantado para Presidente de los EE.UU. por el Partido Republicano, amenaza al diario con una demanda por difamación, aunque no parece estar solo en esta pretensión.

El reportaje se basa en más de 50 entrevistas a mujeres que trabajaron con él en concursos de belleza y toda clase de eventos y negocios.

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Algunas dicen directamente de Trump: “Podía ser lascivo en un momento e inmediatamente se comportaba como un caballero”.

La reacción de Trump ha sido, como es habitual, visceral y nada caballerosa, al menos como lo entendemos en Europa. En su cuenta de Twitter se desahogaba a gusto contra NYT y criticando que “no se muestre la verdadera cara de los Clinton y las mujeres”, en alusión a la más que posible rival suya en la carrera a la Casa Blanca y el famoso affaire de su marido Bill cuando era Presidente, que por cierto, según una encuesta, ella ganaría las elecciones gracias abrumadoramente al voto femenino.

El millonario se autocalifica víctima de una “caza de brujas” y dice que “no han encontrado nada contra mí en las entrevistas con ellas”, diciéndolo con su habitual aire de superioridad.

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En sus mítines no duda en tener a muchas mujeres apoyándole y vitoreándole, con carteles y camisetas rosas con la frase “Mujeres por Trump”, aunque el aspecto físico y ademanes de alguna de ellas, casi todas jóvenes, más que de animadoras, parecen de profesionales del oficio más antiguo del mundo.

Pero Donald Trump tiene aliados en su lucha contra el diario. Una de las entrevistadas, Roward Brewer Lane, les acusa de “haber distorsionado mis palabras para que parezca que fue negativa mi experiencia con él, que no lo fue”.  Muchas de las mujeres que hablan ahí de él lo elogian al haberlas apoyado en puestos de trabajo de mucha responsabilidad y niegan que las haya relegado a trabajos o situaciones humillantes, pero otras están muy mosqueadas con él, como unas que lo acusan de besarlas en la boca sin su permiso.

Los abogados de Trump amenazan con querellarse contra NYT esperando “que se retracte y pida perdón por sus palabras”, cosa que los autores del reportaje no piensan hacer de ninguna manera. El magnate, cuando se enteró de que el diario iba a publicar ese reportaje, tuvo una larga conversación telefónica con los periodistas, que incluyeron en el mismo. Ahora, Trump sigue con sus calificaciones de “este reportaje es un chiste”, “malvado NYT” y acusa a los medios de estar en contra suya, con la misma chulería que cualquier dictador del Tercer Mundo. #Estados Unidos