Cierto es que una de las mayores quejas de los trabajadores en el ámbito de la #Inmigración es que las cifras son la noticia y no las historias de cada una de las personas que arriesgan sus vidas. Pero la cifra, de por sí, ya es impactante. 

En solo dos días, entre el lunes y el martes, 5.600 personas han sido rescatadas en el Mediterráneo. Como es habitual, la Guardia Costera italiana ha sido la responsable de coordinar los rescates. En ellos, han participado también naves de las ONG Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterranee, así como de Irlanda.

En solo dos días, han sido 38 operaciones de rescate en el Mediterráneo Central.

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Todas ellas finalizaron con éxito -no hay constancia de víctimas mortales- y los rescatados llegarán a los puertos italianos en las próximas horas y días. Mientras tanto, ya a bordo de los barcos, reciben atención sanitaria de primera mano, que posteriormente volverán a recibir en tierra.  

Lo preocupante de este caso es que los guardacostas ya han utilizado, por primera vez, todos los medios que tienen disponibles en la zona. "El elevado número de operaciones de socorro llevadas a cabo durante los dos últimos días, con el salvamento de más de 5.600 personas, ha requerido la utilización de todos los medios navales disponibles en la zona", dice la Guardia Costera en un comunicado.

Esto hace temer que, en caso de que las llegadas aumenten, ocurran más naufragios, porque los medios para rescatar están ya todos en uso. 

Mientras tanto, sí hay referencia de un naufragio.

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Se trata de una embarcación pequeña, en la que viajaban solo 14 personas procedentes de Argelia. Es un país del que, normalmente, no se reciben llegadas, según explicó la Organización Internacional de las Migraciones (OIM). En este caso, fueron las autoridades argelinas las que avisaron a la Guardia Costera italiana de que una embarcación con 14 personas partió de Argelia pero no llegó a ninguna parte. 

Estas cifras de llegadas masivas hacen temer que la #Crisis migratoria se endurezca de cara al verano, como ocurre normalmente cada año. Como es normal, la llegada del buen tiempo, las altas temperaturas y un mar más calmo anima a los inmigrantes a emprender el viaje. 

En este caso, además, parece que la del Mediterráneo Central es una de las rutas que se mantiene como prioritaria. Poco (o nada) se ha hecho para acabar con las mafias de traficantes de personas que se lucran con miles de euros de estos viajes. Los inmigrantes que se suben a bordo de estas embarcaciones lo hacen siempre a través de estas organizaciones criminales y después de haber sufrido abusos por parte de ellas y de haber pagado miles de euros. 

En Europa, se les detiene únicamente cuando están a bordo de la barca, pero pocos avances hay en la lucha contra estas organizaciones criminales que hacen negocio de la desesperación de quienes arriesgan todo para llegar a las costas europeas en busca de una vida mejor. 

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