La euforia ha corrido como la espuma en Europa. Lo que en la noche del domingo eran caras largas ante la delantera de Norbert Hofer en las elecciones presidenciales de Austria, se ha terminado por convertir en alegría al ver cómo el voto por correo –ese que ha llegado de quienes han dejado su patria por un motivo u otro– terminaba por convertir en jefe del Estado al ecologista Van der Bellen.

Respiraban tranquilos en Bruselas, desde donde habían dejado claro que no querían ver como presidente al candidato de extrema derecha, e igualmente se mostraban en otros muchos rincones del continente; sin embargo, ese momentáneo nirvana no debe convertirse en relajación.

Anuncios
Anuncios

La lucha sigue vigente y avisados estamos, porque este ascenso de quienes usan el populismo y el miedo como arma para rechazar al foráneo no es ni mucho menos aislado

El caso más cercano lo tenemos en Francia con el Frente Nacional de Marine Le Pen, que no obtuvo ningún gobierno regional en los últimos comicios, pero que según un estudio del instituto demoscópico Ifop realizado en octubre de 2015, sería la fuerza más votada en las elecciones presidenciales de 2017, algo que podría haber cambiado en estos meses pero cuya sola posibilidad es preocupante.

Además, hay 'victorias' que se logran sin haber vencido. Me explico, Hofer ha perdido en Austria por 30.000 votos, pero eso no ha evitado que antes de pasar por las urnas haya obligado al pasado gobierno a endurecer su política migratoria.

Anuncios

El frío dato: en 2015 aceptaron unas 100.000 peticiones de asilo mientras que para 2016 se han fijado un máximo de 37.500 solicitudes.

Situación parecida se ha vivido en Dinamarca, donde el Partido Popular Danés, segundo más votado en las últimas elecciones, fue el ideólogo de esa macabra idea de confiscar los bienes a los refugiados para sostener económicamente su estancia en el país. Por suerte, no terminó por aplicarse. Sus homólogos en Finlandia, los Verdaderos Finlandeses, son también desde hace dos legislaturas los segundos más votados.

Al igual que el Frente Nacional, el último sondeo realizado en Holanda sitúa al Partido de la Libertad (PVV), liderado por el xenófobo Geert Wilders, como el grupo político con más apoyo en caso de celebrarse en estos momentos las elecciones generales que tendrán lugar en 2017. Para ser más exactos, triplicarían el apoyo conseguido en 2012... 

Blindaje del Este

Quizás la zona más dura a nivel de cerrar fronteras haya sido la de países como Hungría o Polonia, donde consiguieron sellar la ruta de los Balcanes para frenar a los refugiados, todo ello inspirados por gobiernos de derecha que hacen de las medidas autoritarias su bandera.

Anuncios

En Hungría, donde gobierna el Fidesz de Viktor Orban, sigue progresando Jobbik, un partido aún más extremista que desde 2014 es la tercera fuerza del país.

Preocupados por lo que ocurra desde los despachos, no lo es menos lo que sucede en las calles, donde ha aflorado el fenómeno de las patrullas ciudadanas en países como Bulgaria, Finlandia o Suecia. ¿El objetivo? Cazar a refugiados que intentan llegar a sus países de forma ilegal.

Europa tiene miedo

La xenofobia ha prosperado en Europa y sería acertado aceptarlo como tal. La equivocación llegaría en el caso de quedarse con esas décimas que han alejado a la extrema derecha del gobierno en Austria. Llega el momento de entender que la crispación social creada por una crisis que ha alimentado la desigualdad, y la psicosis terrorista –auspiciado por errores de la #Unión Europea– ha creado un caldo de cultivo cuyas consecuencias aún están por dar su verdadera medida.

El mensaje es claro, la socialdemocracia no ha sabido 'proteger' a su pueblo, ese que asustado y bajo la promesa de una patria segura libre de violencia, delincuencia y pobreza, o lo que es lo mismo para gente como Donald Trump, libre de extranjeros y musulmanes, ha creído que la idea de meterse en su propio caparazón bajo el cierre de fronteras es el camino acertado. Austria ha avisado. Ahora toca escuchar y actuar.