Cuenta el semanario francés L’Express que el miércoles, Heiko Maas, Ministro de Justicia alemán, anunció esta medida, que hoy en día, con Alemania tolerante con las orientaciones sexuales, y que declaró ilegal defender la Alemania nazi, no se había acordado de reivindicar la memoria de los alemanes, hombres y mujeres, que fueron condenados, marginados y  vilipendiados por su orientación sexual, sobre todo a partir del Régimen de Hitler.

En 1871, el Código Penal alemán puso en su artículo 175 que condenaba «los actos sexuales contra natura (…), sean entre personas de sexo masculino o entre hombres y animales». En 1935 la Alemania nazi reforzó el texto y las penas, que podían ser de diez años de trabajos forzados.

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La película El caso Fritz Bauer, de la cual hablamos en este diario cuando su estreno, contaba cómo el Fiscal General Fritz Bauer, del Estado de Hesse, que perseguía al criminal nazi Adolf Eichmann, escondía su homosexualidad y sus contactos con prostitución masculina, ambas cosas severamente castigadas entonces todavía, casi 15 años después de caído el Tercer Reich. Hoy se ha rehabilitado sin problemas su memoria y su dignidad como persona.

“Nunca podremos suprimir las situaciones abyectas cometidas en nombre del Estado de derecho, pero queremos rehabilitar a las víctimas”, dice Maas en un comunicado. Pero la Prensa alemana lamenta que “llega demasiado tarde, pues la mayoría de los interesados ya están muertos desde hace largo tiempo”, dice el Berliner Zeitung.

Las lesbianas tuvieron más suerte, pues según L’Express, nunca fueron criminalizadas, pero los hombres gays, después de la guerra, no tuvieron esa suerte.

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Después de la guerra, 50.000 hombres fueron condenados en la entonces Alemania Federal (el país estuvo dividido en dos hasta 1990). El artículo 175 fue suavizado en 1969, pero no fue hasta 1994 que se suprimió. En la Alemania comunista, en cambio, se quitó la severidad que le dieron los nazis y en 1968 se suprimió.

El Gobierno de Angela Merkel, pese a las presiones de los ecologistas, la izquierda y las asociaciones de gays y lesbianas, no quería tratar hasta ahora el asunto por que entendía que “las condenas fueron aplicadas por un país democrático [Alemania Federal] y fueron ratificadas por el Tribunal Supremo”.

Pero expertos en Derecho coincidían que el artículo 175 era inconstitucional, por lo que cabía no sólo derogarlo, sino rehabilitar a las personas condenadas por ello. Lo triste es que pase como también se cuenta en El caso Fritz Bauer, que no se atrevían a tocar, por su pasado nazi, a ciertos peces gordos para no reabrir heridas en la Alemania de entonces. #Unión Europea #Historia antigua