Para los que aún no creen que el socialismo, chavismo, comunismo o simplemente madurismo (no importan los términos, sobre todo cuando son la máxima representación de la #Corrupción), se encuentra en un inminente descenso, es importante que tomen unos minutos de su tiempo para descubrir que sucede exactamente lo contrario. Los venezolanos luchan semana tras semana exigiendo que su derecho por la realización del referéndum revocatorio, contra el actual presidente Nicolás Maduro, sea escuchado y ejecutado lo antes posible.

Por supuesto, la desesperación generada a raíz de la escasez de los productos básicos de las poblaciones, ha ocasionado más de una protesta, así como saqueos y demás situaciones similares.

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La pobreza, los bajos ingresos y la incompetencia de los entes gubernamentales, ha causado un estado de constante tensión en #Venezuela, por lo cual, el pueblo ha dejado de lado el miedo a la represión para enfrentarlos.

Esto quedó en evidencia el pasado miércoles 18 de mayo, cuando cientos de manifestantes acudieron a las calles de manera pacífica, sólo para ser recibidos por la agresión de los efectivos policiales. Dirigentes de la Asamblea Nacional, incluyendo su recientemente electo presidente, recorrieron las avenidas principales de la capital, Caracas, para solicitar la ejecución del revocatorio. Recordemos que uno de los principales requerimientos para obtenerlo, era recaudar poco más de de 190.000 firmas, un objetivo que no sólo fue logrado en menos del tiempo estipulado, sino que sobrepasó la meta inicial alcanzando cifras de millones.

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Estudiantes heridos, personas con cáncer (quienes protestaban por la falta de medicamentos que pone en riesgo sus vidas) e incluso adultos mayores, se unieron al clamor por un país mejor. No olvidemos que fue a partir de su dudosa entrada al poder, el #Gobierno de Nicolás Maduro ha fracasado por completo en el mantenimiento y protección del pueblo venezolano, lo cual ha traído como consecuencia terribles casos de desabastecimiento, luchas de poder, violencia y división. Brasil ya sucumbió a los intereses del pueblo, algo que, día a día, esperan conseguir los venezolanos.