Desde piezas de motocicletas hasta harina, combustible, alimentos, medicinas, etc... Venezuela comienza a quedarse sin nada y corre de forma vertiginosa hacia el colapso económico. Pero, dentro de esta escasez, hay otra historia que supera los límites conocidos. 

#Venezuela se está quedando sin dinero, sí. Pero esta vez se está quedando sin dinero real, sin los billetes de los bancos. Es decir, dentro de poco el país ya no tendrá papel para producir dinero. Un detalle que pone de relieve el caos de una inflación desenfrenada. Venezuela lucha ahora por imprimir más billetes lo suficientemente rápido para mantenerse al día debido al tremendo ritmo de aumento que han adquirido los precios. 

La mayor parte del dinero en efectivo del país, como casi todo lo demás en Venezuela excepto el petróleo, es importado.

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Y con las reservas de divisas hundidas a niveles críticamente bajos, el banco central está repartiendo dinero de forma tan lenta a los proveedores extranjeros que estos comienzan a abandonar sus negocios en el país sudamericano. 

Las historias sobre cómo llega el dinero en efectivo al país se cuentan por miles. Hay quien asegura que los billetes de banco llegan de noche en avión, al amparo de la oscuridad. La situación en Venezuela es muy grave. La tasa de inflación se encamina hacia un 500%, y sin embargo la escasez de dinero en efectivo no parece estar en la lista de prioridades urgentes del presidente Nicolás Maduro

Ahora mismo está demasiado pendiente por encubrir las estadísticas sobre la propagación del virus Zika, o usando el Tribunal Supremo para frustrar a la oposición en el Consejo, e incluso clamando porque todas las críticas a su gobierno se deben a una conspiración imperialista internacional.

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Son miles las excusas que siempre tienen preparadas para salir de cualquier eventualidad. 

¿Alguien va a mover un dedo para detener todas las injusticias que se están cometiendo en Venezuela? Tal vez, cuando el país se quede sin dinero en efectivo y no pueda imprimir más billetes por falta de papel, sea ya demasiado tarde.