“Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, cuanto más quiero a la humanidad en general, menos cariño me inspiran las personas en particular”, Fiodor Dostoievski (1821-1881) Novelista ruso.

Como es de todos sabido, nos estamos enfrentando a una dinámica de reacomodo en la coyuntura de la política, la economía, finanzas y sobre todo en el contexto internacional. Imagino a un ser que se reacomoda ante una incomodidad que acepta de soslayo en su sillón frente a su escritorio como queriendo ocultar al supuesto interlocutor sobre un tema que no quiere tocar en una conversación.

Así se encuentran, imagino, los que de una u otra manera están siendo implicados en el llamado Panamá Papers, o lo que castellanizado sería los papeles de Panamá, que, habrá que decirlo, es un trabajo que es resultado de una investigación periodística que tiene el afán de mostrar una conducta del #Poder.

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Es lo que considero va a ser a lo que más va a llegar. Dudo mucho que existan implicaciones legales o de otra índole que afecten severamente a los implicados.

Para muestra de ello, baste el siguiente ejemplo: el caso de Rusia. Desde ya, el Kremlin, ha reaccionado en una estrategia política para dar respuesta a las implicaciones en las que se encuentran señalados en la investigación presentada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, básicamente centrada en la idea de que se pretende “desestabilizar” al propio gobierno y al país. Por supuesto se basan en ello apegándose a la coyuntura local en el sentido de que está próximo a elecciones en el parlamento.

Conscientes además de que en el contexto internacional, Rusia, y de manera particular el presidente #Vladimir Putin, tienen un contrapeso enorme, adaptan su discurso en esa directriz argumentando también que intentan minimizar y distraer a la opinión pública de los logros alcanzados en el conflicto con #Siria.

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Por supuesto que lo que argumentan los encargados de la prensa de ese país deben de convencer a su pueblo y hacerlo con argumentos.

En las próximas semanas, caerán poco a poco los datos y las reacciones ya no serán de espanto y/o con un dejo de desparpajo, tendrán ya que responder cada uno de los implicados con argumentos contundentes.