El seísmo ocurrido el pasado sábado a las 18:58 (hora local) según el Servicio Geológico de Estados Unidos, nos sigue dejando cifras devastadoras en el conteo de los fallecidos que ascienden a 413, pero desgraciadamente se espera que la cifra sea superior a medida que sigan pasando los días.

El #Terremoto de 7,8 grados en la escala Richter, se produjo a una profundidad de 20 kilómetros en el Océano Pacífico, y a 28 kilómetros de la costa ecuatoriana. Durante los posteriores días se han seguido sintiendo réplicas del temblor atemorizando a la población. Algunas de ellas incluso han superado los 6,1 grados.

El epicentro del seísmo se situó entre las localidades de Cojimíes y Pedernales, en la zona norte de la provincia de Manabí, pero al menos seis provincias más siguen en alerta ante posibles nuevas réplicas.

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Esmeraldas, Los Ríos, Manabí, Santa Elena, Guayas y Santo Domingo, se encuentran entre las provincias más afectadas.

El presidente Rafael Correa que se encontraba en El Vaticano, tuvo que cancelar su viaje por el país y por EE.UU. y acudió de inmediato a Ecuador para estar cerca de sus ciudadanos. Tras declarar el estado de excepción en todo el país por la destrucción de gran parte de sus infraestructuras, el presidente ecuatoriano ha señalado que esta, es “la mayor tragedia que ha vivido su país en los últimos 67 años, cuando el 5 de agosto de 1949, un terremoto desoló la Ambato, matando a 5.050 personas.

Uno de los primeros lugares que quiso visitar el actual presidente fue el puerto de Manta. Solo alumbrado por las luces de las ambulancias, fue uno de los peores escenarios tras el terremoto, ya que según la Fiscalía General de la República, se saldó con un balance de 105 muertos de los 413 que por ahora se han contabilizado.

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Otro de los escenarios más complicados es Pedernales, según el mandatario “todo se puede reconstruir, pero no se puede reconstruir las vidas perdidas y eso es lo que más nos duele".

Ahora mismo se trabaja a contra reloj para rescatar a más víctimas. En el proceso se encuentran más de 10.000 soldados y unos 4.600 policías se emplean sin descanso en las labores de rescate y para garantizar el control entre el resto de la población para evitar saqueos y garantizar el orden. Miembros de la Cruz Roja de varios países han acudido hasta el lugar de la tragedia para ayudar con las labores de rescate y asistir a las víctimas. #Gobierno #Accidentes