"Lucharé hasta la muerte por el nacionalsocialismo". Así se definió personalmente el ultraderechista Anders Behring Breivik, más conocido como Anders Breivik, autor de los atentados que sacudieron Oslo y la pequeña isla noruega de Utoya en 2011, provocando un total de 77 víctimas mortales. El pasado mes de Marzo, Breivik demandó al Estado noruego por tenerlo bajo absoluto aislamiento, lo cual violaba, según él, el Convenio Europeo de Derechos Humanos. En esa vista (en la que, por cierto, se presentó ante el tribunal noruego realizando el saludo nazi), el responsable de la peor masacre en el país nórdico desde el final de la Segunda Guerra Mundial argumentó que estaba siendo víctima de un trato inhumano, a lo que el Estado respondió que sus condiciones carcelarias eran legales.

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Pues bien. Poco más de un mes después de aquel encuentro, un tribunal de primera instancia de Oslo ha condenado al Estado noruego por tratar de forma inhumana a Breivik en prisión, fallando parcialmente en favor del propio asesino por considerar que las autoridades habían violado sus derechos. Si nos adentramos detalladamente en lo que dice la sentencia, ésta considera que el régimen de aislamiento al que ha estado sometido el asesino en los últimos cinco años incumple el artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que afirma textualmente que "ningún ser humano podrá ser sometido a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes".

En este sentido, la juez Helen Andenaes Sekulic ha explicado que "cada artículo del Convenio Europeo de Derechos Humanos ha de aplicarse sin distinción, incluso en el trato de terroristas y asesinos. En este caso, el asesino pasa entre 22 y 23 horas al día sin ningún contacto humano, a pesar de que su comportamiento ha sido ejemplar durante su periodo en prisión", señaló.

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Por otro lado, la sentencia también apunta como "medida de seguridad exagerada" al cristal que separa a Breivik de todas sus visitas, lo que ha permitido a su abogado solicitar a las autoridades que vuelvan a revisar el caso para adaptar las medidas de seguridad a la situación de su cliente.

Según se especifica en la sentencia, jamás se ha tenido en cuenta el estado de salud mental y la fragilidad psicológica del asesino, ni siquiera durante los rutinarios cacheos desnudo a los que fue obligado durante meses o a los controles sin aviso que intentaban disfrazarse de "medidas de seguridad". A los ojos del tribunal, todos estos actos deben ser tomados como "un trato denigrante hacia el individuo". Y por si todavía no hubiese generado suficiente polémica y espectación, dicha sentencia también señala económicamente al Estado noruego, el cual está obligado a asumir la cantidad de 331.000 coronas (aproximadamente 36.000 euros) en concepto de costas legales.

En la anterior sesión, Breivik llegó a asegurar que el café frío y la comida precocinada eran una tortura peor que el "waterboarding" (un método de asfixia simulada).

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Sin embargo, la misma sensación de tortura y represión la hemos visto reflejada en el informe que ha presentado hoy mismo la organización Reporteros Sin Fronteras, donde detalla meticulosamente los países que suponen un verdadero infierno para la libertad de expresión y prensa. En esta clasificación mundial destacan por encima del resto Eritrea, Corea del Norte y Turkmenistán, el llamado "trio infernal". A nivel continental, África ha adelantado por primera vez a América en una lista donde Europa continúa resaltando como la región más respetuosa con la prensa.

Como podemos ver, no ha sido un día demasiado afortunado para la libertad. Mientras en varias regiones del mundo se cometen actos atroces cada día para mantener silenciada la libertad de expresión, en Dinamarca parecen escandalizarse por que un tribunal haga respetar los Derechos Humanos. En otras palabras, en muchas zonas del mundo se lucha por unos derechos que, por ejemplo, en Dinamarca se escandalizan al hacer respetar. Sin duda, algo falla en esta sociedad. #Terrorismo