Según declaraciones de Kart-Heinz Grundböck (portavoz del Ministerio del Interior austríaco) a la agencia EFE, Austria está decidida a llevar a cabo la expropiación del hogar natal de Adolf Hitler (1889-1945) en un intento de evitar que el lugar llegue a convertirse en un punto habitual de peregrinación para las nuevas generaciones de neonazis, señalando que “La expropiación trata de evitar que el edificio se convierta en un lugar de peregrinación de partidarios del nazismo”, según recoge en su edición digital “elperiodico.com”. Se pretende, por tanto, evitar toda vuelta a los tiempos de la #Tortura y el #Racismo más extremo, siempre en contra de la #Libertad.

El inmueble, ubicado en la localidad austriaca de Braunau am Inn, ya había sido reutilizado con anterioridad y reconvertido en una biblioteca, más tarde un banco y finalmente un taller para personas discapacitadas, que se vio obligado a trasladarse a otro lugar por no poder mantener el elevado coste del alquiler.

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En el presente, y desde el año 1972, el Ministerio del Interior satisface puntualmente a su actual propietaria, una vecina de la localidad, el dinero en concepto de alquiler, aunque al mismo tiempo el Ministerio subarrienda el inmueble al propio Ayuntamiento de Braunau am Inn por una cantidad mensual que se aproxima a los cinco mil euros y que el consistorio ha advertido que no podrá mantener a medio plazo.

Entretanto, y dadas las circunstancias, el portavoz de Interior ha señalado igualmente que para poder llevar a cabo la expropiación legal del inmueble será necesaria una nueva ley que será validada por el Parlamento, aunque aún hay dudas acerca de cuándo podrá ser aprobada.

Millones de muertos lo advierten

El tristemente recordado dictador, que sumió al mundo entero en unos de los años más oscuros de la historia de la humanidad, nació en esa casa de Braunau am Inn, muy próxima a la línea fronteriza con Alemania.

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A pesar de que la familia tan sólo habitó el lugar durante poco menos de tres años, en la pequeña población austriaca (que cuenta con unos 16000 habitantes censados) ha quedado una marca indeleble del paso del dictador, a pesar del tiempo transcurrido.

El debate, pues, está sobre la mesa: ¿qué hacer con el inmueble? En reiteradas ocasiones ha sido el Ayuntamiento quien ha manifestado el temor de que el inmueble pudiera ser alquilado encubiertamente por simpatizantes del neonazismo y que no sólo la casa, sino la propia población, llegase a convertirse en un indeseado lugar de peregrinación para determinados grupos ultraderechistas, que ven a Adolf Hitler como un auténtico avatar. ¿Podría convertirse la localidad en un nuevo baluarte del racismo y la lucha contra la libertad?

En 1989, coincidiendo con el centenario del nacimiento del dictador, se plantó en la casa un monolito originario de la cantera del terrible campo de concentración de Mauthausen, en el que un texto recuerda: “Por la paz, la libertad y la democracia. Nunca más el fascismo; millones de muertos lo advierten”.