¿El motivo? Ambos terroristas podrían ser, al parecer, “piezas clave” en el entramado de #Terrorismo del autodenominado #Estado Islámico, concretamente en cuanto a la fabricación de explosivos se refiere. Éste sería el motivo, más que justificado, por el que ni “el popular hombre del sombrero” ni Abdeslam tenían planeado inmolarse en el escenario parisino.

Eso se desprende de los interrogatorios a los que fueron sometidos ambos yihadistas por los servicios antiterroristas belgas, y afirman también que ambos hombres “tenían claro, de antemano, que no iban a inmolarse”, según información recogida por “elconfidencialdigital.com”.

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La hipótesis con la que trabajan los servicios de información parece tener un fundamento certero apoyado, además, por las investigaciones llevadas a cabo tras el salvaje #Atentado en Bruselas. Información que ya han trasladado a los servicios de seguridad e inteligencia españoles,como hiciera anteriormente EEUU con Bruselas.

En base a esto, la interrogante abierta, aunque ambos terroristas portaban cargas explosivas, parece quedar bastante despejada. Al parecer, la auténtica misión de estos dos peligrosos terroristas consistía en permanecer próximos a los que se suicidaron, habiéndoles instruido debidamente para que fuesen capaces de hacer uso de las cargas explosivas que ambos hombres, piezas clave del entramado, habrían confeccionado.

Se sabe, siempre bajo las declaraciones de los servicios de información, que ambos yihadistas están en condiciones de crear chalecos cargados con cargas explosivas en las que se encontrarían combinaciones de distintos agentes químicos.

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Ese extremo ha sido reconocido por el propio Salah Abdeslam en los interrogatorios, añadiendo que el hecho de abandonar los chalecos con carga explosiva “forma parte de su estrategia durante los atentados”.

La alerta se extiende a España

Los Grupos y Fuerzas de Seguridad del Estado españoles ya tienen conocimiento de los hechos, por lo que –gracias al aviso– prestarán especial vigilancia a todas las operaciones que consistan en la compra, adquisición o venta de sustancias químicas en territorio español, sea por motivos puramente comerciales –es decir, legales– como en los oscuros pasillos del mercado negro, que podrían muy bien desembocar en posibles acciones de terrorismo del Estado Islámico en nuestro país. Además, se prestará especial atención a todos aquellos activistas radicalizados conocidos o fichados que, de algún modo, podrían tener acceso de alguna manera a la manipulación o adquisición de material químico, e incluso electrónico, con el fin de llegar a construir armas de esta clase.

Según las fuentes consultadas por el mencionado medio digital, un número importante de yihadistas de los aproximadamente 3000 fichados o controlados por medios policiales estaría en posesión de los conocimientos necesarios para manipular componentes químicos, por lo que se están endureciendo las medidas de atención y seguimiento hacia estos individuos.