El #Papa Francisco sigue trabajando para lograr apertura en la Iglesia. Los principales detractores los tiene dentro del Vaticano pero, a pesar de sus 79 años, Bergoglio tiene fuerzas para intentar cambiar unas ideas muy enquistadas dentro de la tradición católica. 

Francisco ha ppublicado su exhortación apostólica "Amoris Laetitia" (La alegría en el amor), un texto largo y elaborado sobre su idea de familia. En ella, hay claros signos de apertura, sobre todo, con los divorciados vueltos a casa y con los gais, que han estado siempre excluidos de la Iglesia. Aunque haya sectores que todavía lo consideran insuficiente y exckuyente, para la realidad de la Iglesia es un claro signo de apertura y de modernización. 

Ha pedido no juzgar "situaciones familiares irregulares" y que los curas se esfuercen en ayudar y acompañar a los divorciados. 

"A las personas divorciadas que viven en nueva unión, es importante hacerles sentir que son parte de la Iglesia, que no están excomulgadas", defendió Francisco en el texto.

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Para él, es importante que "nadie sea condenado para siempre", porque esta condena perpetua va en contra del propio Evangelio, dijo. 

Apertura también hacia los homosexuales. A diferencia de otros cargos eclesiásticos, el Papa no llama enfermos o viciosos a los homosexuales. Por el contrario, pide respeto hacia ellos y hacia su dignidad y pide acogerles con respeto evitando cualquier tipo de discriminación. Aunque, eso sí, sigue manteniendo su negativa hacia equiparar las uniones homosexuales al matrimonio tradicional. En este sentido, criticó las "presiones" que sufren las iglesias locales para aceptar el matrimonio homosexual. 

Estos signos de aperturismo no alteran, como es de esperar, la visión fundamental católica: "solo la unión exclusiva e indisoluble entre un varón y una mujer cumple una función social plena".

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Es, sobre todo, porque posibilita el nacimiento de hijos dentro del matrimonio. Para ellos también dio consejos, como vigilarles y darles cariño evitando "una nociva invasión" de su intimidad. Los padres, pide Francisco, tienen que vigilar a sus hijos pero teniendo en cuenta que "la obsesión no es educativa". 

El primer Papa latinoamericano de la historia y el más aperturista hasta ahora no cambió, sin embargo, la idea sobre la anticoncepción, el aborto o la eutanasia. "La Iglesia rechaza con todas sus fuerzas las intervenciones coercitivas del Estado en favor de la anticoncepción, la esterilización e incluso del aborto", dice el texto, que rechaza estas medidas "incluso en lugares con alta tasa de natalidad". Anima a las familias a tener hijos y a adoptar niños y rechaza el concepto de "sexo seguro", porque "transmite una actitud negativa hacia la finalidad procreativa natural de la #Sexualidad, como si un posible hijo fuera un enemigo del cual hay que protegerse".

Pero sí pidió por primera vez que aumente la educación sexual a los menores.

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Una educación que debería ser "en el sano pudor" y alejada de la banalización. Es importante para el desarrollo de los menores y, por eso mismo, Francisco cree que no debe hacerse enfocada únicamente a evitar el embarazo. 

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