Responde al nombre de Kim Dong-chul, y fue detenido por el #Gobierno de Pyongyang durante el pasado mes de octubre. Desde entonces hasta hoy, han transcurrido varios meses hasta que finalmente se ha hecho público el veredicto: ha sido condenado a diez años de trabajos forzados en algún punto de Corea del Norte, según información recogida por la edición digital de “elmundo.es”, proveniente de un comunicado de este mismo viernes de la agencia japonesa “Kyodo”. Éste es el precio que tendrá que pagar Kim Dong-chul por un presunto delito de espionaje contra el poderoso régimen de Pyongyang.

La detención, que según declaraciones del propio acusado tuvo lugar el día 2 de octubre pasado, se produjo en el extremo noreste del país asiático, en Rason, muy próximo a la línea fronteriza que delimita los territorios de Corea del Norte con Rusia y China.

Anuncios
Anuncios

Se da la circunstancia de que cuando se produjo la detención, Kim Dong-chul se hallaba en #Poder de una pequeña memoria USB en la que, se dice, se hallaban almacenados “los secretos nucleares y militares norcoreanos”. Añade que el intento de robo –un material sensible pues se trata según estas declaraciones de “secretos militares y nucleares”– fue llevado a cabo con la colaboración de personas pertenecientes a Corea del Sur. Tal fue el testimonio del detenido durante una rueda de prensa organizada por Corea del Norte el pasado mes de marzo. De sobrevivir a dicha condena, Kim Dong-chul, que cuenta en la actualidad con sesenta y dos años, saldría en libertad a los setenta y dos, siendo casi un anciano.

Otro hombre, Otto Frederick Warmbier, también fue condenado a quince años de trabajos forzados por el régimen norcoreano, hace ahora poco más de un mes.

Anuncios

Warmbier es más joven que Kim, y también es de nacionalidad estadounidense. El “delito” por el que fue juzgado y condenado por el Tribunal Supremo es el de haber intentado llevarse un “cartel de propaganda política” del mismo hotel en el que pernoctaba. Así lo reconoció el propio acusado al confesar los hechos a finales de febrero pasado, aunque existen dudas razonables de que tales declaraciones podrían haber sido forzadas de algún modo por los norcoreanos.

Estos dos casos no son los únicos conocidos; un ciudadano canadiense, el pastor Hyeon Soo-Lim, también cumple una pena de privación de libertad –fue condenado a cadena perpetua por el régimen de Pyongyang– acusado de perpetrar acciones hostiles en contra del régimen.

Parecen penas desmesuradas las impuestas por el régimen norcoreano, uno de los más aislacionistas del mundo, contra ciudadanos norteamericanos. Sobre todo teniendo en cuenta las continuas tensiones al alza que se vienen produciendo a causa del conflicto de intereses entre Corea del Norte, su país vecino del sur y #Estados Unidos, y los incesables ensayos armamentísticos que podrían desembocar, finalmente, en un conflicto mucho más grave, alimentado por la situación de la zona, en la que Estados Unidos y Corea del Sur están llevando a cabo unas de las maniobras militares conjuntas más espectaculares desde hace mucho tiempo.

Anuncios