Además de tener heridas, en ocasiones daños irreversibles, y en otros casos llegar a la muerte, los inmigrantes que recorrern miles de kilómetros, desde África o Asia hasta Europa, continúan marcados de por vida por esa trágica experiencia. 

Viven con traumas difíciles de superar, pues en este recorrido han sufrido tortura, violencia -en muchas ocasiones violencia sexual- y han visto algunas de las escenas más duras que pueden imaginar los seres humanos, como la pérdida de familiares ahogados en el mar o asesinados a manos de quienes se lucran con el tráfico de personas. 

Precisamente por eso, la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras ha anunciado la apertura en Roma de un centro de rehabilitación especializado para los inmgirantes que han sobrevivido a la tortura y han sufrido tratos inhumanos y degradantes, que han causado en ellos graves daños psicológicos que requieren atención sanitaria. 

Crecen las voces ultras y xenófobas que piden cerrar las fronteras a los inmigrantes

Un "vil e insensato crimen" para el Papa Francisco #Crisis #Inmigración