#Estados Unidos acaba de reconocer que pagó por el robo de información confidencial que se convirtió en los llamados “Papeles de Panamá”. Resulta contradictorio que el mismo país que se ha considerado víctima por las revelaciones de WikiLeaks y Edward Snowden ahora desembolse dinero para tratar de desprestigiar a un país (Panamá). ¿Objetivo detrás de esa maniobra? Al menos uno: convertirse en el único paraíso fiscal mundo, porque, aunque no todos los reconozcan, hoy es más fácil abrirse una sociedad offshore en varios estados de la Unión que en Panamá.

Supuestamente Estados Unidos “defiende la transparencia financiera”, pero según el diario británico The Guardian, Estados Unidos aparece en el número tres de los mayores paraísos fiscales del mundo, solo superado por Suiza y Hong Kong.

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En la larga lista están también otras jurisdicciones como Islas Caimán y Singapur.

La Administración Obama “olvida” decir que es posible crear una sociedad de responsabilidad limitada en Estados Unidos sin mayores trámites en prácticamente cualquier estado. Delaware es uno de los lugares que más acogen este tipo de sociedades, cuyos beneficiarios son desconocidos, y es considerado por Transparencia Internacional como “uno de los casos más simbólicos de #Corrupción”. Cerca de un millón de empresas, muchas de ellas sociedades fachadas, están incorporadas en Delaware.

En no pocas ocasiones estas sociedades son utilizadas para comprar tierra o hacer contribuciones políticas de manera anónima, sin hablar de las estafas en el mercado de valores a daño de los pequeños inversionistas y de los ahorros de los pensionados.

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Aunque algunos defienden que Delaware no es un paraíso fiscal, la ley es “opaca” a la hora de pedir cuentas a los beneficiarios exteriores de esas cuentas bancarias.

En Estados Unidos no es necesaria ni siquiera la intervención de un abogado para incorporar una sociedad offshore, basta con ir a un sitio online, pagar la cantidad requerida y ya queda incorporada la sociedad offshore. En estos estados, a diferencia de lo que ocurre en Panamá, no es necesario conocer al beneficiario real de la sociedad.

Este vacío legal, del cual Estados Unidos guarda silencio, porque necesita atraer capitales foráneos, permitiría a agentes extranjeros eludir sanciones utilizando una sociedad constituida en Estados Unidos

 “El IRS estará mejor equipado para garantizar que esas estructuras no faciliten la #Evasión fiscal”, afirmó un portavoz de la Administración Obama, que admitió que es necesaria una ley para resolver el problema. Pero no es un secreto que en la última década cada reforma fiscal presentada al Congreso ha sido vetada, porque los políticos saben cuánto está en juego.

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Entonces, vivimos en una paradoja: Estados Unidos critica a Panamá, por su supuesta debilidad ante la evasión fiscal; sin embargo, no reconoce que ellos son uno de los principales paraísos fiscales en el mundo. Al pagar por los Papeles de Panamá, Washington trata de lanzar una zancadilla sobre mecanismos legales de ingeniería fiscal para quedarse, aquí también, como único líder, aunque muy encubierto, del mundo offshore. El imperialismo financiero quiere que todos los capitales, sucios o no, vayan a EE.UU.