La posibilidad de que el régimen norcoreano de Kim Jong-un esté en condiciones de desarrollar convenientemente un artefacto nuclear en miniatura, adaptable a sus misiles balísticos, se contempla como un peligro cada vez más real. En declaraciones del Ministerio de Defensa de Corea del Sur, durante una rueda de prensa celebrada hoy en Seúl, se advierte de la posibilidad de que Corea del Norte pudiese llevar a cabo la prueba de una ojiva atómica durante su próximo ensayo nuclear, esta vez subterráneo, en otra demostración de #Poder.

Esta posibilidad se contempla como un peligroso impulso que dotaría a Corea del Norte de una capacidad nuclear armamentística desarrollada.

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Fuentes del #Gobierno surcoreano han matizado que este nuevo ensayo podría producirse antes del próximo mes de mayo, dado que se viene observando al noreste del país, en la zona que delimita la base de Punggye-ri –donde se llevaron a cabo los anteriores ensayos atómicos que tanto han alarmado a la comunidad internacional– un significativo incremento en el movimiento de vehículos y personas.

Ésta es la evaluación de los hechos que contempla el portavoz de Defensa en cuanto a los últimos progresos tecnológicos en materia nuclear de Pyongyang, y afirma que “existe la posibilidad” de que el régimen norcoreano detone uno de estos artefactos de destrucción masiva en el que sería su quinto ensayo, según información recogida por la edición digital de “el mundo”.

Grave amenaza para Estados Unidos y Corea del Sur

Además, Park Geun-hye, la actual presidenta de Corea del Sur, apoya también esta posibilidad en afirmaciones realizadas durante una reunión con su gabinete de gobierno, y apunta que algunos indicios hacen pensar en la posibilidad de un próximo ensayo nuclear.

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Según la presidenta, “podría llevar a cabo una provocación (Kim Jong-un) como un modo de superar su aislamiento y consolidar su unidad interna”.

Al hecho de que Corea del Norte ya tiene la capacidad de fabricar artefactos nucleares habría que sumar, en este caso, el serio agravante que supondría para la seguridad internacional la posibilidad de que el régimen estuviese en condiciones de miniaturizar esta clase de bombas hasta convertirlas en ojivas nucleares instaladas en sus misiles, lo que supondría un considerable incremento real en su capacidad de ataque, algo que tanto #Estados Unidos como Corea del Sur contemplan como una grave amenaza militar.

Aún existen dudas razonables en cuanto a si durante el cuarto ensayo armamentístico de este tipo, que tuvo lugar el pasado 6 de enero, el artefacto detonado fue una bomba de hidrógeno, según aseguró el régimen norcoreano en algunos de sus comunicados. Las tensiones, que se fueron incrementando aún más con el posterior lanzamiento de un cohete espacial, según Corea del Norte –un misil, según la comunidad internacional– vuelven ahora a recrudecerse ante esta nueva amenaza a la seguridad y al frágil equilibrio que la sostiene, y que estaría en juego ante estas nuevas acciones desafiantes y temerarias.

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