Darayya es un suburbio de Damasco en el que viven más de 8.000 personas. Un lugar que acaba de cumplir mil días asediado por las fuerzas gubernamentales sirias. Durante los últimos tres años vive una rutina de bombardeos y destrucción. Su población civil ha tenido que pagar el precio más alto de la estrategia de hambre utilizada por el régimen sirio. 

Darayya es un barrio que se encuentra sin salida. Las necesidades más básicas escasean, desde una simple pizca de sal hasta poderse comunicar con el exterior. Aun así, la situación sigue empeorando dramáticamente desde que Darayya fuera aislada de la zona adyacente de Moadamiyet Al Sham, completando de esta manera el sitio total y el bloqueo de los civiles que intentaban huir. 

Pero lo que sucede en Darayya no es un caso aislado.

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Por el contrario, apenas es un recordatorio de lo que cada día viven millones de sirios. Sólo hay que comprobar los miles y miles de refugiados a los que no se les ofrece ni una pequeña ayuda humanitaria. A la vista de lo que sucede en Darayya, no es de extrañar que huyan aterrorizados de su país, aunque en Europa encuentren el rechazo más cruel. 

Un grupo de mujeres de Darayya ha escrito una carta a la comunidad internacional en la que denuncian la preocupante situación y la necesidad de una acción inmediata. La carta dice que, desde el comienzo de los bombardeos, resulta imposible vivir fuera de los sótanos y los búnkeres por miedo a ser alcanzado por las bombas. Según algunos informes, Darayya ha sido golpeada por 765 bombas, más de 1.400 balas y proyectiles y 124 misiles

El reciente cese de las hostilidades apenas ha traído una aparente calma al suburbio.

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Sin embargo, la vida no continúa igual, ya que todos los edificios del barrio fueron reducidos a escombros. La gente ya parece que ni tan siquiera le tiene miedo a las bombas a la hora de salir a la calle para rogar por el fin del estado de sitio

En Darayya hay una terrible escasez de comida. Muchos de sus vecinos han asegurado que hace días que no comen, mientras que las madres deben recurrir a sopas especiales para sus hijos. No hay leche para los niños y la lactancia materna es imposible por la desnutrición de las mujeres. Los productos de limpieza apenas están disponibles, por lo que constituye un grave riesgo para la higiene y la propagación de enfermedades. El estado de sitio debe desaparecer para que los vecinos puedan recibir al menos lo más básico para subsistir. 

O se toman medidas drásticas por parte de la ONU o la población de Darayya comenzará a morir de inanición. Los niños y los ancianos serán los primeros en sucumbir. Si no se actúa de inmediato, el mundo volverá a asistir a otro drama humanitario.  #Siria