Al menos siete mil personas salieron a las calles de Bruselas en una marcha contra el #Terrorismo y el odio. Algunos de los que estuvieron atrapados durante los ataques suicidas con bombas en el aeropuerto y la estación de metro de Bélgica fueron los que encabezaban estas procesiones. Este ataque en concreto hizo que 32 personas falleciesen.

Una emisora belga ha descrito esta marcha como “tranquila y silenciosa”. La marcha debería haber sido una semana después de los ataques del 22 de Marzo, pero los funcionarios que debían aceptar que se realizase no lo hicieron porque seguían con el protocolo antiterrorista y decían que amenazaba a la seguridad.

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Los familiares de las víctimas, el personal del aeropuerto y los paramédicos, todos ellos afectados por dichos ataques, consiguieron reunir a personas de varios credos religiosos para la marcha del domingo. Las flores que se expusieron eran en memoria de todas aquellas personas que perdieron la vida en ataques terroristas.

La procesión de esta marcha hizo que fueran más allá de la zona de Molenbeek, donde muchos de los que habían llevado a cabo dichos ataques tanto en Bruselas como en París, habían vivido. Llegaron hasta el monumento improvisado en la bolsa de valores de la ciudad.

Hassan Bousetta, uno de las personas que organizaban la marcha, dijo a la agencia de noticias AFP: "Cuando nuestros ciudadanos, civiles indefensos, se cortan en un cobarde ataque, todos los ciudadanos deben levantarse para expresar su disgusto y su solidaridad".

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Los organizadores habían esperado una participación de al menos 15.000 personas, pero la realidad fue distinta y la cifra final real se ha reducido a menos de la mitad.

Los ataques que han sucedido en Bruselas fueron reivindicados por el grupo militante del Estado Islámico. Este grupo también dijo estar detrás de los ataques armados y con bombas que sucedieron en París el 13 de Noviembre de 2015 y en el que fallecieron 130 personas.

La policía belga ha hecho decenas de detenciones en las últimas semanas, pero las autoridades  y otras agencias de seguridad en Europa, están bajo presión en medio de revelaciones de presuntos fracasos y oportunidades perdidas para detener la célula terrorista que llevó a cabo ambos ataques.